Opinión

Zepeda inclina balanza a favor de Del Mazo

    
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. Juan Zepeda, candidato del PRD a la gubernatura del Estado de México, ayer, con dirigentes del PT en Edomex.

Todos con el tiempo encima, a unos les faltó, a otros los desgastó, y de plano a unos más les hizo una mala jugada, total que a todos los candidatos a la gubernatura del Estado de México se les acabó el tiempo y, a partir de mañana, ninguno de ellos podrá salir a la calle a hacer proselitismo para ganar adeptos y voluntades en la búsqueda de la silla de gobierno. El próximo domingo, uno de ellos levantará su brazo como sinónimo de triunfo y, aunque no lo crean, los tiempos son favorables para el candidato Alfredo del Mazo.

De los contendientes, Juan Zepeda resultó toda una revelación en las filas del Partido de la Revolución Democrática en su filial mexiquense, su perfil parlamentario fue definitivo para posicionarse rápidamente en las encuestas que hablaban sólo de tres prospectos y favoritos en las preferencias electorales. Fue el último en registrarse ante la autoridad electoral, lo que lo obligó a arrancar con cierta desventaja, pero eso no le importó y su carisma e inteligencia mostrada hicieron que su campaña creciera y rebasara a sus contrincantes, a tal grado que al final de la jornada electoral sólo podrá culpar de su derrota al tiempo, porque de haber tenido un par de semanas más de campaña, o tan siquiera una, tal vez habría cumplido con su sueño de gobernar a su tierra natal, pero por lo pronto ha inclinado la balanza a favor del priista Del Mazo, al restarle sufragios a la otra izquierda.

El caso de Delfina Gómez, “la maestrita”, como ella se definió en su afán de ganar simpatías entre el electorado mexiquense, tuvo todo para ganar, pues arrancó casi un año antes de los tiempos legales al promocionarse como candidata de Morena, bajo la figura de promotora de la soberanía nacional, lo que le permitió recorrer en flagrante campaña adelantada parte de los 125 municipios del Edomex.

Lejos de ayudarla, las arengas políticas de su líder nacional, Andrés Manuel López Obrador, siempre dieron al traste con la segundona figura de la profesora Delfina, y eso la hizo ver como una candidata sin propuestas y sin capacidad para la toma de decisiones. Al final, su campaña hizo crisis al no saber resolver y enfrentar una acusación de sus adversarios por supuesto desvío de una parte proporcional de los salarios de la base trabajadora cuando ella fue responsable de los destinos del ayuntamiento de Texcoco. Y así, conforme pasaba el tiempo, la imagen de Delfina Gómez se fue desgastando y, con ello, también la credibilidad de su discurso. Unos días más de campaña y tal vez su aportación a la anhelada transición democrática se habría cumplido con su renuncia a favor de Zepeda, el más apto entre las izquierdas.

La mayor de las derrotas políticas, sin duda, será para Josefina Vázquez Mota, quien el tiempo le hizo pasar otra mala jugada. Nadie le advirtió lo que significaba no haber comprobado y transparentado los recursos millonarios que manejó al frente de una fundación promigrantes, y ese mal momento la hizo caer en el ánimo de sus seguidores, lo que de alguna manera reflejó que en su equipo no sólo no aprendieron de la derrota en la contienda presidencial, al repetirse la mala organización, sino que como ingrediente adicional tuvieron un halo de corrupción, y así no se puede.

El cuarto pasajero, a quien las condiciones lo ubicaron como el villano de la película, poco pudo hacer para revertir el malestar y hartazgo ciudadano por problemas en materia de corrupción, inseguridad y nulo crecimiento económico a nivel nacional. Pero Alfredo del Mazo tiene a su favor en esta recta final la buena organización y estructura de su partido, y en ello contará mucho el apoyo de sus aliados del PVEM, PES y Nueva Alianza, quienes, en conjunto, han diseñado la participación de su base militante y tienen la encomienda de tener representantes en todas las casillas, para no sólo vigilar que los comicios transcurran en calma, sino también para hacer valer cada uno de los votos hacia el PRI, y ahí es donde han apostado al triunfo. Esa es la diferencia.

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