Opinión

‘Ya no viene el fin del mundo’

 
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‘Ya no viene el fin del mundo’.

Ayer me dijeron: las cosas ya cambiaron. Ya no viene ‘el fin del mundo’, como algunos pensaban, tras la llegada de Trump.

Yo insisto en lo dicho: hay que esperar señales más claras antes de echar las campanas al vuelo.

Es cierto. Las más diversas evidencias reflejan el cambio de ánimo. Existía el temor de que, al llegar a la Casa Blanca, el gobierno de Trump iniciara un proceso de deportaciones masivas, que rápidamente cancelara el TLCAN y que pusiera un impuesto a las remesas. Además, claro, de construir el muro y pretender cobrárselo a México.

Hoy sabemos lo siguiente:

1.- El muro va a construirse. No se sabe cuántos tramos ni de qué características y extensión. Pero sí se sabe que México no va a pagarlo, por lo menos no de manera directa. El asunto queda cada vez más como un tema más emocional que significativo para las relaciones entre los dos países.

2.- Hasta ahora no se ha hablado a nivel federal de poner un impuesto a las remesas. México no es el principal receptor de remesas provenientes de Estados Unidos. Entre los países emergentes, antes de nosotros se encuentran China, India y Filipinas. Un impuesto a las remesas les pagaría a todos los receptores. Pero, además, existe la evidencia de que en lugares como Oklahoma, donde se ha establecido un impuesto local, el gravamen no ha impedido que las remesas sigan creciendo.

3.- El secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, ya ha declarado dos veces que espera una negociación del TLCAN positiva. La semana pasada le puso el calificativo de “sensata” y ayer refirió que espera que traiga beneficios para México. Esas declaraciones son las que tienen a la paridad del peso frente al dólar en el nivel más bajos desde la elección de Trump en noviembre.

4.- Diversos funcionarios mexicanos han detectado profundas diferencias en el gobierno de Trump respecto a los alcances de la reforma fiscal que plantea, especialmente en torno a la tarifa de ajuste fronterizo (BAT). Eso ha generado la percepción de que lo más probable es que esa tarifa no se aplique, lo que tranquilizaría a muchos empresarios que le temen al efecto que dicha tarifa pudiera tener sobre el comercio exterior.

5.- Si las buenas señales se consolidaran, lo más probable es que el dólar no tuviera alzas importantes pese a los ajustes de tasas que va a realizar la Fed y, por lo tanto, que los ajustes de los precios de las gasolinas no incorporaran el incremento de la paridad, lo que conduciría a que, en caso de haber nuevas alzas, éstas fueran moderadas.

Ya no viene ‘el fin del mundo’ que algunos anticipaban luego de la llegada de Trump.

Pero eso no quiere decir que las amenazas ya hayan quedado rebasadas.

Yo veo claramente dos.

Con la certeza de que bajará el ISR para las empresas y las personas físicas, el gobierno norteamericano tiene necesidad de buscar opciones de recaudación. Y una de las fuentes más atractivas tiene que ver con el comercio exterior. Por eso, me parece, el BAT no está muerto o al menos alguna modalidad que permita obtener ingresos adicionales, al mismo tiempo que mejora la balanza comercial.

La segunda tiene que ver con la incertidumbre. Un largo proceso de renegociación que se traslape con las elecciones federales en México podría ser un duro golpe a la inversión por varios años.

Es cierto, ya no viene el ‘fin del mundo’, pero las amenazas de tormenta no se han ido.

Twitter: @E_Q_

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