Opinión

Ya díganle a Duarte
que se vaya

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Javier Duarte. (ilustración)

Ahora fue Anabel Flores, reportera de El Sol de Orizaba, secuestrada en Veracruz, la que fue encontrada muerta y torturada.

Javier Duarte se tiene que ir. Su presencia en el gobierno estatal es una afrenta para el Estado de derecho y para la política. También es una carga innecesaria para su partido.

El gobernador argumenta que no ha mandado matar a nadie y que tiene las manos limpias de sangre.

Vamos a suponer que lo anterior sea verdad –y yo así lo creo–. La percepción, sin embargo, es otra. Y él no ha sido capaz de cambiar esa percepción.

¿Cuántos periodistas y jóvenes más tienen que ser asesinados en esa entidad para que le pidan al gobernador Javier Duarte que se vaya?

Soy de los que piensan que, en efecto, Duarte no ha mandado a matar a nadie. Pero resulta evidente que no puede seguir gobernando un estado que se desangra y arroja cada semana una nueva mancha sobre la imagen de México.

Sus policías secuestraron y presumiblemente mataron a cinco jóvenes en Tierra Blanca. Y en la búsqueda de sus cuerpos aparecen más y más cadáveres.

El gobernador alega que no hay desgobierno y que los asesinatos son casos aislados. No es así. En Veracruz hay una acumulación insoportable de periodistas asesinados.

Dicen, filtran, y tal vez sea verdad, que algunos de los periodistas muertos no andaban en buenos pasos. ¿Y? ¿Por eso tienen que ser secuestrados, amarrados, torturados y asfixiados hasta morir?

Si alguien se roza con delincuentes corre el riesgo de que lo maten. Pero en teoría existe la ley para castigar a unos y a otros. Eso no cuenta en Veracruz. Mandan los grupos criminales y el gobierno es incapaz de impedirlo.

Hay elecciones en junio y por tanto algunos argumentan que sería poco aconsejable quitar a Duarte o pedirle que se vaya. Pamplinas. Cada día que pasa se acumulan los pasivos en su contra.

Si van a tener a Duarte haciendo declaraciones de aquí a junio, el desgaste institucional será mayor. Y van a perder las elecciones.

Si las pierden, con Duarte en el gobierno, será una derrota que buena parte del país va a festejar. Su derrumbe electoral va a ser una causa nacional.

Javier Duarte de Ochoa es el priista número uno de Veracruz. ¿No se entiende que eso daña la imagen del PRI en todo el país? Está en la mayoría de los noticiarios nacionales, periódicos y radios el desastre macabro de su entidad.

Hay que subrayar lo de macabro, porque hablamos de cadáveres de periodistas y de jóvenes a manos de la Policía del estado que encabeza Duarte.

Él no los mandó matar, no, pero ha sido incapaz de dar respuestas a la crisis de seguridad que se vive en Veracruz.

La mala imagen de ese gobierno mancha al país completo. Y a su partido, ni se diga.

Twitter: @PabloHiriart

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