Opinión

¿Y ya nos despreocupamos
de Trump?

 
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¿Y ya nos despreocupamos de Trump?

A partir del 8 de noviembre el mundo cambió. Antes de esa fecha, pensábamos que Donald Trump iba a ser una anécdota en la historia política de Estados Unidos.

Cuando ganó la elección, las alarmas se prendieron en todas partes.

En un día, el peso se depreció 8.3 por ciento, y desde la víspera de la elección al juramento de Trump como presidente, la pérdida de valor de nuestra moneda fue de 20 por ciento.

Pero las circunstancias cambiaron en las últimas semanas. En la medida que hubo evidencias de que el gobierno de Trump no iba a destruir la relación económica con México, de la angustia se pasó a una relativa tranquilidad.

El peso mexicano le ganó 14 por ciento al dólar desde la víspera del arranque de la administración de Trump hasta el día de ayer.

Algunos lectores nos han preguntado: ¿entonces esto quiere decir que ya nos podemos despreocupar de lo que pase en la relación económica con Estados Unidos? Ahora, más bien, ¿debemos empezar a pensar en 2018?

La respuesta es que no podemos obviar la situación de Estados Unidos. Por lo pronto, sigue siendo el principal condicionante de la perspectiva económica de México.

Ayer, Trump sorprendió al remover del Consejo de Seguridad Nacional a su jefe de estrategia, Steve Bannon, quien es percibido como el extremista de derecha más influyente en el gobierno de Trump.

Pareció una rectificación de errores cometidos en las primeras semanas de su mandato.

Mañana, el presidente de Estados Unidos recibe a su homólogo de China en su casa de Florida.

Si resulta que, después de ese encuentro, hay una sensación de conciliación en la relación con el gigante asiático, habrá otro elemento de tranquilidad.

Sin embargo, creo que sería un equívoco pensar que ya podemos olvidarnos de Trump, como factor económico disruptivo.

No hay que perder de vista que un elemento articulador de diversas promesas de campaña es la propuesta fiscal.

Pocas cosas tan importantes hay para el elector promedio de EU como el bolsillo.

la promesa de bajar los impuestos será quizás la prueba de fuego para Trump.

Pero, ante un mayor presupuesto en defensa y seguridad, será necesario buscar un elemento de compensación. Y allí está la amenaza.

El border adjustment tax, puede dinamitar todo lo que se ha construido en estas últimas semanas.

No sabemos si va a ir o no este ‘ajuste fronterizo’ en la propuesta de Trump. Es más, como están las cosas, ya no sabemos si habrá una propuesta fiscal que realmente recorte los impuestos como lo ofreció en la campaña.

Pero tampoco se puede descartar.

El hecho de que sigamos un tanto a ciegas implica que no podamos dar por descartada la amenaza que implica la política del gobierno de Trump.

Ha caído en un impasse derivado de todas las dificultades concretas que han surgido en la tarea real de gobernar.

Pero eso no quiere decir que los riesgos que implicaba hayan sido conjurados.

No se puede ignorar el alivio que se ha obtenido a casi dos meses y medio de haber arrancado el gobierno de Trump, pero sería un grave error pensar que la amenaza ha sido sorteada.

Twitter: @E_Q_

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