Opinión

Y un día Odebrecht
los alcanzó

    
1
  

    

Odebrecht

Vayan ustedes a saber cuál fue la estrategia, si alguna, del gobierno de la República en el caso Odebrecht.

Tal estrategia (es un decir) ayer quedó reducida a escombros tras las revelaciones de los reporteros Alejandra Xanic e Ignacio Rodríguez Reyna en Aristegui Noticias y Proceso: en tiempos de la campaña de Enrique Peña Nieto, Odebrecht habría apostado millones de dólares en un miembro clave del equipo del mexiquense como lo fue Emilio Lozoya Austin.

Hace ocho meses, en la víspera de Navidad, en Estados Unidos reventó un escándalo internacional. En una Corte de Nueva York se acusó a la empresa Odebrecht de edificar un esquema de corrupción que alcanzó tres continentes (con cuentas en Europa). Entre la docena de países americanos y africanos donde la constructora brasileña reconocía haber sobornado estaba México. Se habló entonces de coimas para mexicanos por 10.5 millones de dólares.

De entonces para acá en México hubo dos constantes. Algunos periodistas investigaron esos sobornos, al tiempo que el gobierno (Procuraduría General de la República y Secretaría de la Función Pública, particularmente) asumieron una postura minimalista y reactiva.

La PGR renunció desde el principio a ser un protagonista en el mayor escándalo de corrupción en América Latina.

El procurador Raúl Cervantes, o no quiso o no pudo (ligado como estuvo al peñismo en la campaña electoral misma que hoy está bajo sospecha) ser el fiscal que llevara a México a parecerse en lo bueno al barrio latinoamericano, donde por Odebrecht hay todo tipo de funcionarios perseguidos, citados a declarar o detenidos, incluidos en esas categorías presidentes de Panamá, Perú y Colombia.

Aquí, en suelo mexicano, la nada. Es más, al día de hoy –y hasta el cierre de esta columna– no sabemos siquiera si Lozoya ya declaró ante la PGR de Cervantes.

No debería haber mayor sorpresa en torno a lo que ayer se supo gracias a Rodríguez Reyna y Xanic. Si en otros países las campañas electorales fueron momentos utilizados por Odebrecht para untar la mano, ¿por qué en México tendría que haber sido diferente?

Cabe señalar que en público y en privado Lozoya ha negado las imputaciones. Ha insistido en que él no recibió ni un cinco. En lo publicado ayer, los abogados del exfuncionario reiteran eso. A pesar de ello, declaraciones y documentos de presuntos pagos no han dejado de fluir.

Sin embargo, con lo revelado ayer, el tema escala más allá del exdirector de Petróleos Mexicanos.

Es un evento de normalidad democrática que el presidente Peña Nieto utilice, como lo hizo la semana pasada, la residencia oficial para convivir con los exlíderes de su partido.

Lo anterior aplica sí y sólo sí al mismo tiempo desde el gobierno se procura que cuando surjan temas del PRI, y más aún temas que atañen directamente a la campaña electoral del hoy mandatario, desde el gobierno federal se reacciona con prontitud y se aportan elementos que aclaren, por ejemplo, si Lozoya Austin tuvo algún papel en el financiamiento de esa campaña, si sabían de lo que publican Xanic y Rodríguez Reyna (reportado también, por cierto, en el influyente O Globo de Brasil); en pocas palabras, si además de usar a Los Pinos de salón de banquetes, Presidencia ordena a la PGR informar de lo que ha indagado (no se rían) en torno a esos sobornos en estos meses. Y que no salgan, por respeto al respetable, con que el debido proceso esto y lo otro.

El mutis del peñismo sólo haría más grande un escándalo que ayer se metió de lleno en la campaña de EPN.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
'Inchi' alcantarilla
Socavón, en nombre de las víctimas
Socavón, la deslealtad de Ruiz Esparza