Opinión

¿Y si nos separamos
del sur?

 
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Mapa México

Imagine usted la siguiente ficción. Un grupo de estados de la República ubicados mayormente en el sur y sureste decidieron independizarse en 2003 y formar otro país: Mexisur.

Sume en esa hipotética nación a Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Chiapas, Oaxaca Guerrero, Michoacán, Veracruz y Morelos.

De 2003 a 2014 Mexisur habría crecido a una tasa anual promedio de 1.3 por ciento. Si todas las otras entidades se hubieran mantenido juntas, México habría tenido un crecimiento promedio anual de 3.0 por ciento, en lugar del 2.55 por ciento que realmente tenemos.

La historia sería también diferente si las entidades que se hubieran separado de la Federación para constituir otro país fueran las de la zona del Bajío. Imagine por un momento que también en 2003 se separaron Aguascalientes, Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí, y formaran el Mexibajío. Bueno, pues ese pequeño país habría crecido a una tasa media de 3.9 por ciento, es decir, habrían triplicado el ritmo de crecimiento de Mexisur.

Hagamos ahora otro ejercicio. Imagine que quienes se hubieran independizado fueran el DF y el Estado de México, constituyéndose en Mexicentro.

El PIB de ese país hubiera representado en la actualidad casi 26 por ciento del total nacional y habría crecido a un ritmo promedio anual de 2.6 por ciento entre 2003 y 2014, una cifra muy parecida a la que hay a nivel nacional.

Una última ficción interesante sería el comportamiento de un probable Mexinorte, formado por las fronterizas Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas. En ese caso, el ritmo de crecimiento sería de 3.2 por ciento anual en promedio.

Los ejemplos anteriores sirven para ver claramente que el ritmo promedio de crecimiento de la economía nacional está compuesto de muy diversos ritmos regionales.

Con frecuencia encontramos que las percepciones respecto al desempeño de la economía en cierta región no corresponden con los datos nacionales. Y la razón es que, en efecto, son diferentes.

Si el corte lo hacemos con estados y sectores, el resultado puede ser aún más contrastante.

Por ejemplo, el PIB generado por la industria manufacturera de Querétaro creció a 4.3 por ciento en promedio entre 2003 y 2014. Pero, la extracción petrolera en el estado de Campeche también tuvo una variación de 4.3 por ciento anual… pero negativa.

Necesitamos volver a generar estrategias de desarrollo que tengan un aterrizaje regional. Todo el debate que se genera ya con la iniciativa de las Zonas Económicas Especiales debería inscribirse precisamente en la discusión sobre estrategias regionales. Las inversiones ya no consideran solamente el desempeño nacional, sino crecientemente el de carácter estatal y regional.

Estamos lejos de ser un país homogéneo. Hay alta desigualdad regional, que se acentúa con los años. El PIB per cápita del DF es de 307 mil pesos anuales mientras que el de Chiapas es de 56 mil 145, la diferencia es de más de cinco veces.

En zanjar esas diferencias regionales está una de las mayores oportunidades de crecimiento para México.

Twitter: @E_Q_

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