Opinión

¿Y si no se hubiera dado la reforma fiscal?

 
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¿Y si no se hubiera dado la reforma fiscal?

Pocas reformas en esta administración han sido tan atacadas como la reforma fiscal.

Cuestionada por el sector privado, por una parte de la oposición, por entidades federativas, por expertos y con el más bajo nivel de popularidad entre todas las reformas emprendidas.

Ahora, que está por terminar el plazo para presentar la declaración anual del ISR para las personas físicas, viene a cuento hacer algunas comparaciones.

Hasta febrero (hoy se dan a conocer los datos de marzo) los ingresos tributarios del gobierno federal crecieron en términos reales en 36.7 por ciento respecto al mismo periodo de 2013.

Pero si tomamos los datos del año completo, el 2015, la captación tributaria fue 41.5 por ciento superior a la de 2013. En términos nominales, se recaudaron el año pasado 800 mil millones de pesos más que en 2013.

Entre 2013 y el año pasado, en contraste, la pérdida de ingresos del sector público como producto de la caída de producción y precios del petróleo fue de alrededor de 500 mil millones de pesos.

Si con todo y los efectos de la reforma fiscal, se han tenido que realizar recortes importantes en el gasto público, es probable que sin la mayor tributación estuviéramos en una circunstancia de grave crisis fiscal.

En este espacio le he comentado en múltiples ocasiones que es necesario realizar una profunda reingeniería del sector público para hacer más eficiente el gasto, pero también le he comentado que en parámetros internacionales, la mayor parte de países que encabezan las listas de competitividad, tienen un gasto público muy superior al nuestro en términos de su proporción al PIB.

Hay quien piensa, como Carlos Slim, que un peso en manos del sector privado siempre será mejor usado que si estuviera en manos del sector público.

Si ese fuera el caso no se entendería por qué algunos países europeos, con un gasto público elevado en términos del PIB, son los que aparecen como más competitivos en las clasificaciones internacionales o con la mejor calidad de vida.

Una buena economía capitalista y de mercado requiere un Estado fuerte.

Hay que gastar mejor y no necesariamente gastar menos en el sector público.

Sin la reforma de 2014, con todo y sus deficiencias y su impopularidad, hoy estaríamos metidos en una profunda crisis fiscal que probablemente se hubiera traducido en una situación recesiva en el conjunto de la economía.

La captación adicional se puede estimar en algo así como 2.6 puntos del PIB, que si hoy estuvieran agregados al déficit público, tendría ya meses que la deuda mexicana hubiera sido degradada por las calificadoras y el costo del crédito para todos sería mucho mayor.

Tiene razón el FMI en el reporte que presentó esta semana: si México no logra cambiar la trayectoria de su déficit fiscal, tal y como está previsto por Hacienda, puede verse en problemas.

Ya se hizo gran parte de la tarea del lado de los ingresos, ahora se tiene que hacer en el lado del gasto.

Twitter: @E_Q_

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