Opinión

¿Y si liquidamos a todos?

 
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ME. ¿Y si liquidamos a todos?

Hay quien dice que la mejor manera de ahorrar recursos en Pemex sería liquidar a todos sus empleados. Pues temo decirle que no.

De acuerdo con la información entregada a la BMV, el personal que tiene la petrolera suma 138 mil 391 trabajadores activos a los que se les paga aproximadamente 56 mil millones de pesos por año.

El monto no es bajo, y equivale a un envidiable sueldo integrado anualizado en promedio de 404 mil 650 pesos o equiparable a 33 mil 720 pesos mensuales.

Pero, aunque suene (y sea) mucho, en realidad representa solamente 11.7 por ciento del gasto que Pemex tenía previsto hacer este año. Más allá, desde luego, del costo de la liquidación.

Obviamente, como parte de los recortes, la nómina debe bajar, aunque aún no se sabe cuánto.

En realidad, los gastos que realiza Pemex en su mayoría corresponden a adquisiciones, que pueden ir desde las compras de papelería hasta el arrendamiento del equipo más costoso de perforación, como las plataformas.

Un estimado grueso señala que la empresa hace compras por alrededor de 300 mil millones de pesos al año.

Y tampoco es sorpresa saber que las principales áreas de corrupción (no sólo en Pemex sino en todo el sector público) tienen que ver con las adquisiciones.

Un diagnóstico rápido efectuado por la nueva administración de Pemex ha encontrado problemas serios precisamente con las adquisiciones y contratos. De hecho, la Auditoría Superior de la Federación, en su informe sobre la Cuenta Pública de 2014 presentado hace algunos días, señaló decenas y decenas de observaciones.

Un ejemplo sencillo es una compra de dos mil computadoras, en proceso actualmente, que llamó la atención porque la práctica usual entre las empresas es el arrendamiento de equipo para esos volúmenes, lo que de entrada levantó sospechas, que se confirmaron cuando se observó un valor unitario que al menos duplicaba los costos del mercado.

En el IMSS, cuando en años anteriores se cambiaron los procedimientos de compras y licitaciones, para propiciar verdaderamente la competencia entre proveedores, se lograron ahorros por alrededor de 10 por ciento del total.

Si ese criterio se aplicara de nueva cuenta en Pemex, el ahorro anual que potencialmente podría obtenerse es del orden de 30 mil millones de pesos… equivalente a 54 por ciento del monto total de la nómina.

Otro de los elementos que ha levantado cejas es el tamaño de la deuda de Pemex. No la deuda total que incluye los pasivos laborales, sino la deuda financiera.

El saldo que tiene es de un billón 492 mil millones, equivalente a 86 mil millones de dólares, integrada por créditos bancarios y bursátiles. En diciembre de 2012 ese monto era de 785 mil millones de pesos o 61 mil millones de dólares. Es decir, la deuda creció el equivalente a 25 mil millones de dólares en sólo tres años.

Si con esos recursos se observaran inversiones de alta productividad, habría una explicación para su destino, pero la producción sigue a la baja.

Como ayer le comenté, falta mucho para hacer que Pemex sea una empresa rentable, pero por primera vez en las últimas décadas se observan decisiones que pueden llegar a ese propósito si se mantienen de manera consistente.

Twitter: @E_Q_

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