Opinión

¿Y si ganáramos en dólares?

 
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¿Y si ganáramos en dólares?

Tengo algunos amigos que trabajan para empresas multinacionales desde principios de este siglo y que reciben salarios en dólares.

Podríamos imaginar que llevan años haciendo fiestas por lo bien que les va. La realidad es que no tanto, si vemos el largo plazo.

Veamos cómo les fue a quienes ganan en dólares a lo largo de este siglo.

Un ingeniero especializado en diseño, con experiencia internacional, ganaba algo así como cinco mil dólares mensuales al principio del año 2000.

Ese monto era equivalente a 48 mil pesos mensuales de sueldo al arrancar el siglo y el sexenio de Fox, con una paridad promedio al mayoreo de 9.60 pesos por dólar.

Acordes con las políticas de la empresa matriz, para enero de 2005 habían aumentado 10 por ciento el salario y ganaba cinco mil 500 dólares mensuales.

Para esa fecha, la paridad de nuestra moneda frente al dólar era de 11.18 pesos, lo que significa que el salario en dólares era equivalente a 61 mil 490 pesos.

Esto significaba un incremento nominal de 28 por ciento. Como la inflación de esos cinco años fue de 29.8 por ciento, en realidad mi amigo había perdido 1.4 por ciento de poder de compra. Eran los tiempos del ‘superpeso’.

En contraste, un colega que ganaba en pesos y había recibido el incremento promedio que se dio a los trabajadores del sector formal en esos cinco años, de 49 por ciento, ganaba 72 mil 500 mensuales, 14.7 por ciento más en términos reales que en el año 2000.

Pero se atravesó la crisis.

Para enero de 2010 el salario en dólares era ya de seis mil 250 al mes. A la paridad de 13.03 pesos promedio era equivalente a 81 mil 440 pesos. La ganancia nominal era de 32.4 por ciento y la real, ahora sí, de 6.4 por ciento.

Quien ganaba en pesos tuvo un incremento de 27.4 por ciento nominal (ya inferior al de dólares) y de sólo 2.4 por ciento en términos reales.

Y si nos remontamos casi hasta el presente, a mayo de este año nuestro amigo –fiel a la misma empresa– ganaba ya seis mil 900 dólares mensuales, que a una paridad promedio de 18.46 pesos por dólar era equivalente a 127 mil 374 pesos mensuales.

Esto implicó una ganancia nominal de 56.4 por ciento y real de 27.1 por ciento.

En contraste, el que ganaba en pesos tuvo un aumento real de sólo 4.0 por ciento para el mismo lapso.

Perdón por saturarlo de cifras. Simplifico y concluyo.

Los salarios en dólares (ajustados a la inflación de Estados Unidos) ganaron en términos reales 33.3 por ciento desde enero del 2000 hasta mayo de este año.

Los salarios en pesos, ajustados a los incrementos promedio, ganaron 22.1 por ciento en términos reales en el mismo lapso.

Sin duda convenía habar ganado en dólares, pero la diferencia respecto a los salarios en pesos en un periodo de 16 años fue de sólo 9.2 por ciento.

Hoy pareciera que el dólar se ha disparado, pero por años tuvimos un ‘superpeso’.

En el balance de largo plazo, las diferencias no son tan grandes.

Y lo más importante es que en la economía formal (en particular la de trabajo especializado), si tomamos el lapso de tres lustros, en dólares o en pesos los salarios tuvieron un significativo crecimiento real, lo que a veces no se percibe cuando vemos sólo el corto plazo.

Twitter: @E_Q_

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