Opinión

¿Y si ganara Trump?

 
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Donald Trump en su discurso en la Convención Republicana. (Bloomberg)

Después de la excepcional participación de Michelle Obama, de los muchos apoyos incluyendo de modo categórico los de Bill Clinton y Barack Obama para la ya candidata oficial de los demócratas, podemos sentirnos un poquitín más relajados. ¿Qué tanto? Pues no como para sentirnos plenamente tranquilos. Sobre todo, debido al inesperado ascenso de un individuo ajeno al terreno racional, desconocedor de lo más elemental del servicio público, profundamente ignorante de lo que son las formas del quehacer en las complicadas relaciones internacionales y dueño de una poderosa arrogancia que en nada ayuda para atender la complejidad de lo que es la presidencia de un país, en este caso, el más poderoso del planeta.

De ganar Donald Trump pondría en jaque lo que las dos naciones, México y EU, han construido en los últimos lustros. Veamos algunos datos torales: nuestra nación exporta a ese país, 472 mil millones de dólares al año e importa de allá 186 mil millones de dólares; es nuestro primer socio comercial y para ellos les significamos el tercero. Si esto no fuera importante, habría que tomar en cuenta que los estados fronterizos de una y otra parte, equivalen a lo que sería la cuarta economía del mundo.

El turismo, el petróleo, las exportaciones de diversos bienes y los envíos de remesas de nuestros compatriotas provenientes de EU; sumados, significan el sustento toral de México. Si alguno de esos renglones es tocado, sufriremos importantes consecuencias pero si la mitad de nuestros migrantes es reenviada a su tierra natal o el petróleo adelgaza aún más, tendríamos algo cercano a una clara bancarrota. No pensemos en que además dejara de venir el turismo y que se suspendiera la inversión directa. El tsunami nos arrollaría.

¿Y qué estamos haciendo para contrarrestar esa posible pesadilla?

Exactamente lo mismo que se hace para evitar los miles de asesinatos que aumentan cada mes o la tolerancia sin límite que se ha mostrado ante los bloqueos de carreteras, vías férreas y saqueos de centros mercantiles por pillos disfrazados de profesores en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán.

Cuando se encuentra una fosa común o se constata que una gran empresa ha cometido fraudes o desfalcos al erario, la investigación generalmente entra a un ralentí necesarísimo para que sea el tiempo quien determine el resultado.

Eso mismo se está haciendo ante la posibilidad, cada vez mayor que del norte nos llegue el ventarrón que pueda barrer y avasallar nuestro futuro tan precario como cercano puede ser a partir del 8 de noviembre próximo.

¿Servirá de algo el presupuesto nacional en septiembre si las encuestas marcan como favorito al candidato ultraconservador del partido republicano en Estados Unidos?

Hay que decirlo muy claro, tenemos una estrecha y robusta dependencia económica con Estados Unidos; si esto se altera para reducir nuestras posibilidades como colectividad, todos seremos afectados y esto incluye a los grandes capitales, sean industriales, comerciantes, banqueros, empresarios.

Nadie, entiéndase bien, se salvaría del oleaje. Podemos asegurar que mientras más grandes sean los intereses, más pérdidas acecharían a sus poseedores.

Hay que releer los propósitos, ya que no hay programa, volver a ver por escrito los huracanes de xenofobia, animadversión y franco odio que el candidato republicano tiene ante la mitad de la humanidad y muy concretamente ante todo lo que huela a mexicano. Por supuesto, no podemos olvidar que grandes dictadores y criminales mundiales han llegado al poder a través de formas democráticas como son el referéndum, el diálogo y su excelencia, los comicios.

Hoy, el millonario gerente de concursos de belleza, constructor de casinos, promotor de la ira y la frustración de muchísimos que le han creído renacerá la grandeza de inexistentes cenizas, está al acecho. Les ha prometido un paraíso sin que se den cuenta que lo que tienen es más de lo que él les ha pintado.

Por nuestra parte, estamos paralizados sin saber qué hacer. Digan si esto no es cierto las clases dirigentes.

Twitter:@RaulCremoux

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