Opinión

¿Y si creamos el índice Mufasa?

  
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"El Rey León", una puesta en escena espectacular. (Tomada de Twitter)

Fui a ver El Rey León. En su versión mexicana, el musical tiene momentos fantásticos, para chicos y para grandes. La mujer que hace de Rafiki (la sudafricana Charlotte Hilahtse) es simplemente sensacional. El resto del elenco no se queda atrás. No me quejo, pero por defecto profesional una escena de la obra me hizo recordar situaciones de la vida nacional.

Se me ocurrió que sería muy útil instituir el índice “Uy, Mufasa, qué miedo”.

Ya se sabe, el león Mufasa inspiraba respeto, temor incluso. Pero esa autoridad no provenía de su condición de felino mayor, sino de que como líder había traído prosperidad al reino, en el que mandaba indiscutiblemente. Su hermano Scar, en cambio, era una mala broma. Incluso para las hienas, que en una de las escenas memorables de la obra ríen a carcajadas cuando confunden a Scar con Mufasa. “Creímos que eras alguien importante, alguien como Mufasa”, dicen las hienas a Scar cuando éste las sorprende burlándose de los felinos. Las hienas bromean al recordar el miedo que les inspira la sola mención del nombre de Mufasa. “Uy, Mufasa”, exclaman entre carcajadas.

El índice Mufasa nos ayudaría a medir la distancia entre el deber ser (Mufasa) y la simulación que lleva a la decadencia (Scar). Sería útil al menos para la catarsis.

Por ejemplo, si encabezados por Miguel Herrera, entrenador nacional de futbol, varias personalidades (no se rían) violan el espíritu de la ley al promover electoralmente a los verdes del PVEM, podríamos evaluar la calidad de la multa que se les aplica.

Si resulta que la Federación Mexicana de Futbol decide que en efecto con sus tuits electoreros Herrera y otros futbolistas violaron las reglas éticas del balompié mexicano (sí, eso dijo la Femexfut, aunque ustedes se rían al leer en la misma oración los términos ética y Femexfut), todo suena muy bien hasta que se ve que la sanción que piensan aplicar a los propagandistas rondaría los 140 mil pesos. Cantidad ridícula para un futbolista profesional, acaso el monto exacto que iban a recibir por su indebida promoción. Justo ahí es cuando podríamos usar el “Uy, Mufasa, qué miedo”.

En todo caso, y dado el récord mostrado ante el PVEM, al enterarnos de que el Instituto Nacional Electoral abrirá un expediente a las personalidades que apoyaron el fin de pasado a los “verdes”, sin esperar nada bueno de esa investigación podríamos adelantar un “Uy, Mufasa, qué miedo”. Tiemblo de risa.

Porque las situaciones propicias abundan.

Si nos dicen que Rodrigo Vallejo, junior al que vimos beber y negociar con un capo sanguinario, quedará (de nuevo) libre bajo las reservas de ley, podríamos expresar un “Uy, Mufasa, qué miedo”.

Si la Secretaría de la Función Pública, que no ha explicado por qué no inhabilitó a David Korenfeld por el uso vacacional del helicóptero de la Conagua, nos anuncia que hará una investigación sobre las licitaciones de OHL en el Estado de México, sólo queda exclamar un “Uy, Mufasa, qué miedo”.

Para eso alcanza la credibilidad de la PGR en el caso Rodrigo Vallejo, la de Virgilio Andrade en todos los casos, la del INE en el tema de las burlas del PVEM, para recetarles un “Uy, Mufasa, qué miedo”.

Pero no hagan como yo y vayan a ver El Rey León sin más agenda que la de disfrutar, y olvídense de las hienas y de los Scar que abundan en el teatro nacional.

Twitter: @salcamarena

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