Opinión

¿Y por qué no Aurelio?

    
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Aurelio Nuño, titular de la SEP, ayer, durante el lanzamiento de la Estrategia Nacional de Inglés.

En El Foro Político de El Financiero, llevado a cabo el miércoles en Polanco, el jefe de encuestas de nuestro periódico, Alejandro Moreno, presentó diferentes careos entre aspirantes presidenciales.

Los resultados fueron noticia ese día y darán de qué hablar durante varios más. En sus ejercicios, Alejandro comparó, por supuesto, a Miguel Ángel Osorio Chong, el puntero de los priistas, con aspirantes de la oposición. Pero también a José Antonio Meade, que a la hora de subirlo a la plataforma (establecida para fines de la encuesta) de una eventual alianza PRI-PVEM-PANAL-PES sólo tenía entre seis y cinco puntos menos que Osorio Chong. Es decir, resultaba cierto aquello que meses atrás dijo el presidente Enrique Peña Nieto: no importa cuánto tenga alguien en las encuestas, pues apenas sea nombrado candidato, el ungimiento lo catapultará a niveles muy superiores.

Si hiciera falta llevar al extremo esa hipótesis, está lo que Moreno explicó ese miércoles, cuando dijo que otros suspirantes priistas de la candidatura presidencial resultan tan competitivos, o tan en el tercer lugar podría decirse, como Meade. “En el caso de Aurelio Nuño, de José Narro, prácticamente estamos hablando un nivel similar al de José Antonio Meade, en algunos casos un punto atrás, dos puntos atrás de él”, dijo el encuestador en jefe de El Financiero.

Así que si Aurelio Nuño tiene hoy en la encuesta de El Financiero la preferencia de solo 3 por ciento de los priistas, por 8 que tiene José Narro, 11 de Meade y 46 de Osorio, se vuelve un tanto irrelevante si la jugada va a ser a la Peña Nieto: lo nombramos, lo arropamos (incluye medios de comunicación) y lo hacemos ganar. Ya se sabe que el propio Presidente ha ilustrado con su caso, cuando fue designado candidato a gobernador en el Edomex, el ejemplo que probaría que a un rezagado en las encuestas le basta con la potencia de la cargada tricolor y amigos que siempre le acompañan.

Puestos como estamos a especular, y sin ser original luego de lo (bien) dicho ayer por Leo Zuckermann sobre las ventajas comparativas de Aurelio Nuño frente a los otros aspirantes priistas (https://goo.gl/CCeNu2), destacaría la singular actividad de los últimos días del precandidato Nuño, quien ha tenido diversos encuentros con periodistas: vio a Adela Micha para El Financiero; a René Delgado en Reforma, y a representantes de la prensa internacional. Tanto encuentro puede querer decir algo, o puede significar nada.

Los colegas internacionales vieron a un Aurelio suelto y resuelto a defender al gobierno. Les había pospuesto la cita por meses y finalmente los recibió el lunes de la semana pasada. Al ensalzar la liturgia del PRI del tapado resbaló. Puesto a justificar que cada país tiene sus usos y costumbres, el término es mío, comparó el rito del partidazo con la forma en que se da la sucesión en una no democracia como es Cuba. Al terminar la cita, la gente de Aurelio llamó a pedir de favor que la comparación cubana quedara fuera del registro.

En la entrevista con Reforma, René Delgado le preguntó por los desafíos. Nuño contestó que había que seguir con la educación, consolidar y construir un estado de derecho, combatir corrupción, impunidad, inseguridad y, “por supuesto”, la desigualdad: “Pero, si tú lo ves, la educación impulsa a todos. El principio para combatir la corrupción empieza con buena educación; el principio para construir un estado de derecho empieza con una buena educación, y no se diga para combatir la desigualdad”.

Es decir, un autorretrato de cuerpo entero. Ya nomás falta que su jefe piense lo mismo.

Twitter: @SalCamarena

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