Opinión

¿Y los salvavidas del país?, haciendo campaña

 
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Peña Nieto

Para cualquier mandatario, la segunda parte de su administración siempre será más difícil ya que las fuerzas políticas y electorales empiezan a ejercer presión porque eventualmente las elecciones (en este caso de 2018) secuestran todos los procesos de los gobiernos federales y locales.

Pero en el caso del presidente Enrique Peña Nieto sus últimos tres años podrían ser una pesadilla si no está preparado no sólo para las presiones electorales, sino para las crisis que claramente se presentarán.

Y aunque en el Informe de gobierno se espera que el presidente presuma los logros obtenidos –sean reales o no–, tampoco se pueden ignorar todos los factores que apuntan a que México está en la antesala de varias crisis y esta sería la oportunidad de detallar los pasos que tomará su gobierno para enfrentar estos momentos difíciles. Y sobre todo, en el caso de este Informe, sí sería prudente que el presidente Peña Nieto y su equipo de secretarios y asesores mantuvieran un tono de prudencia y no de triunfalismo desbordado, porque las cosas no están bien y las encuestas que evalúan su popularidad demuestran que hay descontento con sus políticas.

Donde más se ha visto recientemente este tono triunfalista por parte del gobierno tiene que ver con el tema de seguridad y justicia. Esta misma semana el presidente Peña presumía cómo en las comunidades en las que se aplica el Programa de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia se ha logrado reducir este fenómeno en más de 35 por ciento. Este es un ejemplo de los anuncios de triunfos en sus políticas en contra de la reducción de la violencia, sin explicar qué programas implementó para llegar a estos “éxitos” programáticos. Este problema existe también en las cifras de éxitos en la reducción de homicidios y secuestros. No han podido explicar la razón detrás de estas cifras triunfalistas. Y no reconoce que en otros tipos de delitos como desaparición forzada y extorsiones, incrementó.

Si no pueden explicar cuáles fueron las políticas implementadas que permitieron que se redujeran estos delitos, que cayera el índice de violencia, pues de la misma forma pueden repuntar. Y de hecho hay varios factores que señalan que hay grandes probabilidades de que la violencia y la impunidad incrementen en el país.

Estamos en la antesala del colapso del sistema de justicia penal. Algunos dirían que esto ya sucedió ante el extraordinario número de individuos que están siendo liberados, no porque los jueces deciden que son inocentes, sino ante el hecho de que a la mayoría de los detenidos en el país se les ha violado algún derecho constitucional y su debido proceso. Entre los liberados seguramente están personas altamente violentas que la única opción que tendrán será incorporarse a sus actividades delictivas. Pero el mayor factor de impunidad será la implementación por mandato constitucional del nuevo sistema acusatorio que a corto plazo -y todas las experiencias internacionales señalan- que paralizará la justicia en México, y por varios años, si nos va bien.

Pero si esto no fuera suficiente, entre el coletazo del dragón chino y el derrumbe del precio del petróleo, por más que insistan las autoridades hacendarias que no nos preocupemos, todos los factores nos llevan a recordar la recesión mundial de 2009.

Y el no reconocer, anticipar y preparar a la población ante esta eventualidad es una falta de liderazgo. Y es aquí donde más se ha sentido la debilidad y la irresponsabilidad del gobierno. Urge tener una extraordinaria estrategia de comunicación, no para mentir, sino para fortalecer la credibilidad que necesita este gobierno, comunicando lo bueno y lo malo, pero también la realidad.

Sin embargo, los nombramientos de esta semana nos indican que el presidente está mucho más preocupado por lo que va a suceder en 2018 que por lo que acontece hoy día, dejando sin responder a la preocupación arraigada sobre los temas de seguridad y economía.

Si el Informe del presidente no nos da claridad de cuál es el rumbo a seguir, entonces debe de ser el nombramiento de su nuevo equipo lo que nos dé indicios de cómo se enfrenta. Repito lo que escribí en este espacio la semana pasada: Al analizar las características de líderes extraordinarios mucho tuvo que ver que fueron gobernantes que supieron rodearse de extraordinarios asesores y expertos.

Seguramente nos estaremos preguntando en los siguientes tres años ¿dónde están y que están haciendo los salvavidas del país? Están en campaña.

Twitter: @Amsalazar

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