Opinión

Y los 'Duartitos', apá

   
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Gobernadores.

Vamos a ponernos cínicos. Al fin que es principio de año y ya habrá tiempo de ceder ante la esperanza, el optimismo y dolencias afines.

Instalados en el cinismo digamos entonces que resulta perfectamente entendible, lógico, esperable y hasta racional (Sal haciendo un Adela) que el gobierno federal no 'encuentre' a Javier Duarte.

Es un pez demasiado gordo para el sistema. Too big to fail, dicen los vecinos cuando no se pueden dar el lujo de que la caída de un protagonista del poder establecido se lleve entre las patas tocho morocho.

Hay que comprender, y ser comprensivos (andamos cínicos, ya quedamos), que la detención de Javier El Terrible, y su eventual juicio (es un decir), supondría un sapo difícil de tragar para demasiados políticos del PRI y de otros colores.

Así que, está bien, entendemos que no caiga Javidú. Ni el presidente desde Ixtapan, ni Meade desde Hacienda, ni Arely desde la Función Pública están para más agobios.

Porque imaginen si cayera Duarte (el de Veracruz, porque al de Chihuahua ni del PRI lo han expulsado, y como dijo don Teofilito…), si cayera el jarocho, decía, imaginen si nos conviene que el secretario Meade se ponga justo en este momento a documentar la montaña de irregularidades que dejó Javiercito, qué no pagó, qué no comprobó, qué debe justificar, qué truqueó, qué jineteó, qué se chingó… Imaginen a Arely, que ni sabe todavía cómo es la marimba esa llamada Secretaría de la Función Pública y tendría que desde ya ser la saeta, la punta de lanza del (no se rían) juicio contra el exgóber. Pues como que no.

Mejor que no caiga. No estamos para más osos, para qué quieren que la raza se prenda más si llega a ver que detienen a Javi pero los millones, como aquellas cursis golondrinas, no vuelven más.

Porque seamos sinceros: ¿Les suena lógico que digan que quieren ir tras Duarte cuando al mismo tiempo la estructura que posibilitó sus aquelarres goza de cabal salud política? Es decir, que viven del presupuesto y toda la cosa.

El PRI engola la voz al negar a Duarte, pero en sus filas en San Lázaro (ya se ha dicho pero conviene recordarlo luego de los bonos de fin de año) tiene a cuatro Duartitos, bien contentitos con fuero y bonos. Ellos son: Adolfo Mota Hernández, exsecretario de Educación; Noemí Guzmán Lagunes, exsecretaria de Protección Civil; Antonio Tarek Abdalá, extesorero de la Secretaría de Finanzas, y Alberto Silva Ramos, exsecretario de Desarrollo Social.

Estos cuatro cobran en la Cámara de Diputados. Ellos –junto a Édgar Spinosso Carrera, exoficial mayor de la SEP Veracruz, que no está en la bancada del PRI porque es un Duartito incrustado en la finísima del PVEM– no están en Guatemala ni en Costa Rica, donde en su momento estuvo Duarte, según la exclusiva de EL FINANCIERO.

No. Ellos, que formaron parte de las dependencias involucradas en las operaciones de las empresas fantasma de Duarte (http://bit.ly/2eR7YLT), están aquí, frente a todos, dentro muy dentro del sistema. Tan dentro que pertenecen a las comisiones de Cuenta Pública, Presupuesto, Hacienda, entre otras, y pues hasta se dan el lujo de discutir que qué barbaridad la crisis de las deudas de los estados, que qué podremos hacer para apoyar a esas entidades. Chulada de política la nuestra.

Bueno, con decirles que incluso ayer en Veracruz el nuevo Duarte, digo, el nuevo gobernador, don Miguel Ángel Yunes, hasta apapachó a Mota Hernández en un evento público. Así el cambio en Veracruz.

Les dije que en este arranque de 2017 nos convenía el cinismo. ¿A poco no?

Twitter: @salcamarena

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