Opinión

Y el PRI le hizo el milagro a Ebrard

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Marcelo Ebrard en el Congreso. (Cuartoscuro)

Marcelo Ebrard está de regreso. Las desaseadas maniobras para aprobar el domingo en una comisión de San Lázaro un informe que pide investigar al exjefe de Gobierno son un regalo providencial para él. Bienvenidos a esta mala copia del desafuero, que a pesar de su burda confección mantiene los ingredientes elementales de aquel proceso de 2005: de un lado abuso gubernamental, del otro un hábil político que no tiene nada qué perder al intentar la batalla por su vida.

Ebrard no es Andrés Manuel López Obrador, claro está, pero también ha dado muestras de saber aprovechar las crisis en su beneficio. Que no se olvide la guerra que dio como diputado independiente a finales de los noventa, y su resurrección tras los hechos de Tláhuac.

Luego de haber rumiado durante casi un año el descontón que le propinó su elegido en la sucesión al parar en marzo pasado media Línea 12, Marcelo por fin tiene derecho a regresar a los escenarios mediáticos. Por razones aún no claras el PRI, con la ayuda de algunos panistas, acaban de regalar a Marcelo la oportunidad que había ansiado no tan pacientemente todos estos meses.

Cualquiera que lo haya visto de marzo para acá puede dar fe de que Ebrard no tiene otro tema en la cabeza que el de la Línea 12. Lo que pasaba es que no había sido capaz de hacerse escuchar, en parte porque de las pocas cosas que Miguel Ángel Mancera puede presumir en su gestión es de haber conseguido que su antecesor perdiera brillo. El desgaste de la semiparalizada Línea 12 consumió buena parte de la fama de quien presumía haber ganado una edición del título, siempre medio patito, de mejor alcalde del mundo.

Al privarle de una audiencia, los patrocinadores de la (tomen aire) “Comisión Especial para dar Seguimiento al Ejercicio de los Recursos Federales que se destinen o se hayan destinado a la Línea 12 del Metro” han cometido un error estratégico: hacen de elemental justicia exigir que el exjefe de Gobierno pueda exponer su versión, con la que hará que muchos terminen con dudas razonables sobre lo que verdaderamente ocurrió luego de que él entregara esa obra.

Si la comisión fuera cosa seria, una confrontación de argumentos técnicos (presupuestales, mecánicos, contables, etcétera) entre Ebrard y su Némesis Joel Ortega, sería obligada e interesante, pero sabido es que las comisiones no nacen para llegar a buen puerto.

Sorprende la obtusa visión que han demostrado en este caso quienes decidieron atropellar a Ebrard. En lo técnico, privan a la ciudadanía de un reporte medianamente completo sobre lo que sí pasó y lo que no pasó en la Línea 12; y en lo político obligan al principal partido de la izquierda a respaldar a Marcelo, que estaba prácticamente fuera del PRD.

El miércoles un grupo de legisladores perredistas publicó un desplegado en apoyo a quien había venido coqueteando con Movimiento Ciudadano y con Morena, a quien respaldó públicamente la renuncia al PRD del senador Alejandro Encinas. Los del sol azteca también le defendieron el domingo en medio del mayoriteo que le aplicaron en la comisión.

El PRD tendrá que sacar cuentas sobre lo que perderá si toma más vuelo este Kramer vs Kramer patrocinado por el PRI. Ni a Los Chuchos ni a Mancera les conviene que Ebrard sea víctima, pues se crecerá al castigo.

Pero lo que resulta increíble es el comportamiento de PRI y PAN. O no aprendieron nada del desafuero, o no pueden evitar la tentación autoritaria. Marcelo debe dar gracias por el milagro.

Twitter: @SalCamarena

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