Opinión

¿Y dónde quedó el ‘gasolinazo’?

 
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Gasolinazo. (Cuartoscuro)

En las primeras semanas del año tuvimos una efervescencia social y política como no se veía en mucho tiempo, debido al llamado ‘gasolinazo’.

A casi seis meses de que se anunciara, el tema ha desaparecido de la agenda pública, fundamentalmente porque entre el primer día del año y esta semana, la gasolina Magna ha bajado su precio en 2.1 por ciento en su promedio nacional, equivalente a poco más de 30 centavos.

Desde mediados de febrero las gasolinas tienen ajustes diarios hacia arriba y hacia abajo, en función de los precios internacionales que se utilizan como referencia y de la trayectoria del tipo de cambio.

Y, como los precios de las gasolinas en Estados Unidos han bajado y el dólar lo ha hecho también, la resultante ha sido un precio al público menor, tanto en las zonas en las que la CRE fija los niveles máximos como en aquellas en las que ya son los particulares los que los determinan.

Ayer, el Inegi dio a conocer los datos de la inflación a la primera quincena de junio. La tasa anual de incremento del índice nacional de precios al consumidor fue de 6.3 por ciento. Y la incidencia que en ese incremento tuvieron las alzas de los energéticos en general fue 1.4 puntos porcentuales.

Es decir, apenas la quinta parte de la inflación anual se puede explicar por el incremento en los precios de los energéticos en general.

Poco a poco, el tema de las variaciones en los precios de las gasolinas dejó de ser noticia, de la misma manera que las variaciones en los precios de cualquier otro producto o servicio sólo se perciben cuando se salen de lo acostumbrado.

La inflación, cuyo nivel ha llegado al máximo desde 2009, se explica sobre todo por los impactos derivados de la depreciación del tipo de cambio y las alzas de productos perecederos.

Ayer, el Banxico decidió incrementar en un cuarto de punto porcentual la tasa de interés de referencia, precisamente ante un entorno de inflación elevada.

Sin embargo, el argumento de Banxico es que lo más probable es que en poco tiempo la inflación recupere su trayectoria a la baja.

El secretario de Hacienda anticipó para la segunda mitad del año el cambio en la dirección en la que se mueve la inflación y por tanto las tasas de interés.

En suma, a pesar del alza de la tasa de Banxico, el escenario es favorable.

Pero hay que distinguir entre ese hecho y una condición exenta de riesgos.

Las posibilidades de que se desordene el entorno financiero aún existen.

La situación económica y financiera del mundo sigue siendo frágil. Los riesgos geopolíticos persisten. Mientras Donald Trump esté en la presidencia de Estados Unidos hay posibilidades de que haya inestabilidad por decisiones insensatas que puedan ser tomadas.

Por esa razón, hay que tomar los buenos indicios con reservas.

No tenemos la certeza de que los astros sigan alineados para apoyar la estabilidad y el crecimiento, por eso, es de prudencia tomar medidas como la que ayer determinó el Banco de México.

Hoy es mejor desacelerar un poco el paso, de ser necesario, para asegurar que podemos sortear de mejor manera la inestabilidad.

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