Opinión

¿Y cuándo bajará el dólar?

No conozco a ningún analista, financiero o cambista razonablemente informado que piense que el dólar va a quedarse en los niveles que hoy tiene.

Ayer cerró, en operaciones en ventanilla como las que hace la mayoría de la gente, en 15.05 pesos.

Los valores de ayer no los habíamos visto desde el 12 de marzo de 2009, cuando nos encontrábamos en plena crisis.

Hace algunas semanas nuestro peso era de las monedas menos depreciadas. Las cosas han cambiado.

Desde el pasado 31 de octubre a la fecha, la depreciación del peso es de 9.5 por ciento, la del euro fue de apenas 1.0 por ciento, la del real brasileño de 7.0 por ciento, la del peso chileno de 17.0 por ciento y la del yen de 5.9 por ciento.

Hay pocos países cuyas monedas han sido más castigadas que el peso, pero la mayoría han resentido en menor grado la turbulencia.

La razón de que ahora nuestra moneda sea de las más expuestas puede explicarse por tres factores.

El primero tiene que ver con la liquidez del mercado. Si usted invirtiera en activos denominados en quetzales guatemaltecos y debido a las condiciones del mercado internacional quisiera vender sus títulos, seguramente le costaría mucho trabajo pues se trata de activos con escasa liquidez.

Así que tendría que quedarse con sus posiciones en la moneda guatemalteca y por lo tanto no podría tener quetzales líquidos para comprar dólares.

En el caso del peso, como se trata de una de las monedas más liquidas entre las de los mercados emergentes, cuando hay cambios en la percepción de riesgo en los mercados financieros internacionales, existe una venta rápida de activos en pesos pues tienen gran liquidez, es decir, hay muchos que los compran.

El resultado es la generación de recursos que pueden ser usados para adquirir dólares por quienes así lo desean, lo que hace sensible nuestra moneda.

El segundo factor ha sido la caída de los precios del petróleo. A pesar de que nuestro país es ya menos sensible a las fluctuaciones de los petroprecios en términos de generación de divisas, sigue existiendo la percepción de que pega a la disponibilidad de dólares y genera una demanda especulativa de la moneda norteamericana.

El tercer factor tiene que ver con la sensación de que la crisis política que se ha vivido en las últimas semanas puede tener elevadas repercusiones en la economía, lo que hasta ahora –por cierto– no ha sucedido.

Este conjunto de factores ha influido en la cotización del dólar. Pero en algún momento va a modificarse.

Ni el entorno internacional va a estar permanentemente inestable, ni los petroprecios van a caer indefinidamente, ni la crisis política va a ser interminable.

Y por tanto, en algún momento próximo va a regresar a niveles más lógicos la cotización del dólar.

Ojalá sea en este año cuando las cosas cambien. Sin embargo, en un mundo tan incierto ya lo único que puede saberse con relativa seguridad es que el precio del dólar va a bajar, pero no sabemos cuánto ni cuándo.

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