Opinión

¿Y Banxico qué hará?

 
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Janet Yellen, presidenta de la Fed. (Bloomberg)

De nuevo en el punto donde estábamos hace dos meses. Los mercados anticipan con una probabilidad de casi 70% que la Fed iniciará su proceso de normalización en diciembre. El conjunto de cifras económicas y declaraciones recientes por parte de miembros de dicha institución no han hecho nada por debilitar tal previsión. Frente a este contexto, Banxico ha optado por mostrar un perfil cauteloso y recocer que subsite un alto grado de incertidumbre alrededor de los tiempos en que la Fed optará por desahogar su primer incremento de tasa.

Probablemente la mejor decisión a la luz del deterioro en credibilidad que ha sufrido la institución central estadounidense en los últimos meses y el complicado contexto económico internacional.

En dicho contexto, en esta ocasión considero oportuno recapitular los principales puntos que conocemos respecto a la lectura que hace Banxico de la actual coyuntura en términos de política monetaria relativa y espacio de acción por el lado local.

En lo relativo al margen de acción de política monetaria a nivel local hago tres observaciones basado en los comunicados y declaraciones recientes por parte de Banxico y los miembros de su Junta de Gobierno.

Primero, aunque se reconoce que la economía crece a un ritmo moderado y que el balance de riesgos a su alrededor se ha deteriorado, también se continúa anticipando que la brecha de producto continúe en una trayectoria de cierre, para quizás cerrarse totalmente hacia el 2017.

Es decir, se anticipa que en el horizonte de efectividad de la política monetaria a nivel local, la brecha pase de terreno negativo hacia una brecha nula.

Segundo, de manera cada vez más frecuente, Banxico subraya de manera más clara que la baja inflación actual es resultado de varios factores de diversa índole. En la misma línea, se ha reconocido que varios de esos factores estarían por desvanecerse en el corto plazo. No obstante, también se ha especificado que dicho desvanecimiento no cambiaría significativamente la naturaleza del patrón de comportamiento de los precios y que de hecho se agrega un nuevo riesgo a la baja en inflación, aquel que tiene que ver con la probabilidad de que algunas tarifas de telecom y energía continúen descendiendo.

Tercero, una actualización personal del cálculo de condiciones monetarias siguiendo una metodología introducida por el propio Banxico hace ya bastantes trimestres atrás arroja una conclusión importante: atravesamos actualmente por las condiciones monetarias más laxas desde la Gran Recesión global de 2009.

De lo anterior concluyo que Banxico goza de espacio de maniobra ante lo que parece como el inminente inicio de un ciclo de alzas en la tasa de los fondos federales en el corto plazo. Lo anterior no se puede decir del grueso de los bancos centrales de países emergentes. De hecho, en no pocos de éstos, las significativas presiones inflacionarias provenientes del debilitamiento de sus monedas frente al dólar son una restricción significativa al margen de acción de dichos bancos centrales.

Por su parte, y en materia del momento en que Banxico efectuaría su primer incremento hago dos observaciones:

Primero, Banxico ha sido enfático en afirmar que actualmente las consideraciones de política monetaria relativa respecto a EUA tienen una importancia significativa en su función de reacción. De hecho, se ha discutido al interior de la Junta de Gobierno sobre la posibilidad de actuar antes que la Fed y no pocos miembros de ella han concluido que sería ineficiente y hasta costoso.

Segundo, lo anterior no quiere decir que la primera acción de la Fed sea el único detonante de una acción de Banxico. También se ha subrayado la posibilidad de que un repunte en la volatilidad financiera pudiera poner en riesgo las expectativas de inflación a nivel local o directamente a la dinámica de los precios a nivel local. Un contexto así parecería también un detonante potencial de acción por parte de Banxico.

De lo anterior podríamos decir que el escenario de mayor probabilidad es que Banxico tenga el espacio para seguir a la Fed en sus acciones.

Dentro de esta posibilidad, el detonante podría no solo ser la acción de la Fed de manera aislada, sino también la reacción de mercado asociada. En este punto, ambos factores parecen íntimamente asociados, de hecho, creo que se puede decir que un repunte en volatilidad financiera ya es endógeno a la acción misma de la Fed.

Desde luego, hay ciertos escenarios alternativos, el que primero me viene a la mente es aquel donde un primer incremento de la Fed no trajera consigo más volatilidad sino la relajación de varias primas de riesgo de mercado, donde una acción por parte de Banxico no estaría garantizada.

Twitter:@joelvirgen

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