Opinión

Xóchitl, el riesgo está
(sobre todo) en casa

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Xóchitl Gálvez

Mal haría Xóchitl Gálvez en escuchar el canto de las sirenas que dice que ganar la delegación Miguel Hidalgo será sencillo. Para llevarse la votación, la candidata del PAN tendrá que imponerse a una maquinaria perredista bien aceitada, a un más que preparado candidato de ese partido (David Razú), y a otros contendientes que tienen con qué dar la batalla (Arne, independiente; Ballesteros, PRIVEM y Vasconcelos, Morena).

Sin embargo, el escollo más grande para Xóchitl Gálvez está en casa y por partida doble.

Como en otras partes de la ciudad de México, la estructura del PAN en la Miguel Hidalgo está en los huesos. La derrota de hace tres años en esa demarcación no fue sorpresiva, jugaron a perder y lo consiguieron. En esta ocasión, ni siquiera tenían candidato natural a la jefatura delegacional. La caballada estaba flaca entre otras cosas porque no la alimentaron.

En la capital, el Partido Acción Nacional no tiene un rumbo definido hacia la competencia. Desde hace años, los actuales regentes del blanquiazul en el Distrito Federal desdeñaron una estrategia a largo plazo, una de sembrar ahora y cosechar después. Todo lo contrario: son, en el mejor de los casos, rentistas.

Sin una estructura electoral afinada, sin un trabajo de equipo con los militantes de Acción Nacional, y sin apoyo real de la cúpula pani$ta, la posibilidad de un triunfo de Xóchitl va a ser muy remota. ¿Remember Josefina en 2012?

El PAN de la ciudad de México, nunca en su historia el más vibrante de los comités locales de esa agrupación, justo es también decirlo, hoy es un poder capturado por Jorge Romero, polémico delegado con licencia de la Benito Juárez. Federico Döring, líder de la bancada blanquiazul en la actual Asamblea Legislativa, intentó disputarle el poder pero terminó por formar con Romero una alianza. Entre ambos han marginado tanto a Mariana Gómez del Campo, expareja del primero, y a Obdulio Ávila, calderonista y el más castigado en la repartición de las actuales candidaturas.

Y aunque Gálvez cuenta con el respaldo de Santiago Creel, la cuestión radica en si Romero quiere de verdad ganar la delegación Miguel Hidalgo. Al exdelegado y tutor del presidente del partido en el DF, Mauricio Tabe, le convienen los votos que Xóchitl pueda agregar a candidaturas como la de Margarita Martínez Fisher, romerista postulada al XIII distrito.

Pero a Romero no le conviene que surja una nueva figura panista en la capital, y menos una independiente a él, y que podría alcanzar gran proyección rumbo a 2018, como ocurriría con Xóchitl si logra el triunfo.
Es poco conveniente no porque Romero crea que pueda él mismo ser candidato a jefe de Gobierno dentro de tres años. Su razonamiento iría por otro lado.

El actual desorden inmobiliario en la ciudad de México no se entiende sin la aquiescencia, ¿o deberíamos decir colaboración más que activa?, de los líderes panistas de la capital. En todo caso Romero y Döring estuvieron muy lejos de ser un aliado de los vecinos en la pugna que por definir el uso del suelo y del espacio público se ha vivido estos años.
Un triunfo de Gálvez obligaría al PAN a modificar el rol de partido segundón que, sin embargo, resulta muy redituable para Romero y compañía.

De modo que la candidata en Miguel Hidalgo debería tener en cuenta lo que hace poco decía un gobernador: en la política hay adversarios, luego están los enemigos y al final, más peligrosos aún, los compañeros de partido.

Twitter: @SalCamarena

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