Opinión

Ximena Puente, el daño está hecho

  
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La presidenta del INAI, Ximena Puente de la Mora. (Tomada de @XimenaPuente)

Hace cuatro meses, Ximena Puente de la Mora, comisionada presidenta del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), presentó ante el Congreso de la Unión su informe de labores de 2015.

Al enumerar lo que desde su óptica fue un ciclo de logros para el INAI
–aunque la Plataforma Nacional de Transparencia haya presentado graves fallas durante meses–, y tras reconocer “el importante esfuerzo de cada una y cada uno de los integrantes del INAI”. Advirtió a sus compañeros comisionados que “tan sólo hemos comenzado con la tarea, ahora es momento de mostrar que gobierno y sociedad asumimos la alta responsabilidad que implica sentar las bases de un México abierto, plural y transparente”.

Ese día, 10 de agosto, Puente de la Mora dijo a los legisladores que era “momento de visibilizar los esfuerzos que la sociedad civil realiza para monitorear y evaluar nuestro modelo de transparencia y rendición de cuentas, así como las acciones que generan para fortalecerlo”.

Y se siguió de largo en sus promesas: “En el INAI no dudaremos en cumplir las leyes promulgadas para garantizar a todas y a todos los mexicanos el ejercicio y plenitud de los derechos de acceso a la información y protección de datos personales.

“Una alta encomienda que hemos recibido de esta honorable soberanía”.

Esa era la conciencia de la comisionada Puente sobre el papel que le tocaba jugar en la actual coyuntura.

No sonaba mal.

Apenas hemos comenzado, dijo. Alta encomienda, sentenció. Pero sólo tres meses después, a principios de noviembre, el compromiso de la comisionada Puente con ese futuro se volvió calderilla. Ximena fue y se enlistó entre los candidatos a fiscal anticorrupción. Fue a pedir chamba.

Su papel en el INAI, al que ni más ni menos preside, y su promesa sobre lo mucho que hay por hacer, le parecieron poco a la comisionada Puente, quien buscó, cual diputada chapulín, cambiar de hueso.

De no entenderse. Si de verdad quería ser clave en el Sistema Nacional Anticorrupción lo único que tenía que hacer era tratar de honrar las palabras pronunciadas ante los legisladores.

Porque el SNA dependerá en parte del Sistema Nacional de Transparencia. Y éste lo preside ni más ni menos que el INAI. Así lo explicó la propia Puente a los legisladores:

“Cuenten ustedes con que el INAI, desde su condición de máximo órgano garante de la transparencia y presidente del Consejo Nacional del Sistema Nacional de Transparencia, continuará trabajando para ofrecer una herramienta de acceso a la información que las y los mexicanos merecemos.

“La creación del Sistema Nacional es un acierto, pero también, y hay que decirlo, y sobre todo en esta importante oportunidad ante esta Honorable Soberanía, un desafío.

“Un correcto andamiaje normativo y operativo y técnico y la natural sinergia con otros sistemas, como el Nacional Anticorrupción. Forma una de las apuestas más grandes que hemos hecho como país en las últimas décadas”.

Sin información de calidad, sin información completa y oportuna, el Sistema Nacional Anticorrupción podría carecer de fuerza. Al INAI le compete que ello no ocurra.

Para eso México requiere de un INAI que en cada acción recupere credibilidad, de comisionados que demuestren su compromiso. No de un instituto que sea visto por comisionados de ocasión como estación de paso, como agencia de colocaciones.

Qué necesidad tenía Ximena Puente de dañar al INAI subestimando la estatura de un organismo construido por una generación que ella ni siquiera aspira a honrar cumpliendo con su periodo.

Vaya estatura de los demócratas de nuestra democracia.

Twitter: @salcamarena

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