Opinión

Xcaret, un proyecto de vida

 
1
 

 

Se espera que los 325 participantes, vuelvan a tomar sus posiciones el sábado por la mañana, para retornar, haciendo el mismo recorrido y atracar en la Bahía Dos Playas, en el Parque Xcaret. (Norma Anaya)

Le pregunto a Carlos Constandse cuánto vale su empresa, de la que es vicepresidente y accionista y la cual cumplirá ya 25 años de existir.

Pero me contesta que no lo sabe, que en realidad no se ha sentado con sus socios a hacer esa valoración. Y explica por qué.

“Este grupo de socios desde que concebimos la idea, a Xcaret lo vimos como un proyecto de vida en donde pasaba a segundo término el aspecto económico. Somos empresarios mexicanos y nuestras aspiraciones económicas no van más allá del poder brindar a nuestra familia el sustento digno que merece cualquier mexicano. Los cuatro tenemos el mismo sentir y el valor más importante que puede tener la empresa en este momento es el capital humano que participa con nosotros”, asegura.

Además de Carlos, los socios de Xcaret son sus hermanos Óscar y Marcos, así como el arquitecto Miguel Quintana Pali, presidente y director general del grupo. En este cuarto de siglo que ya ha transcurrido de 1990 para acá, han habido otros socios, pero finalmente se han ido por diversas razones, entre las cuales se encuentra el no compartir la visión de modelo de negocio de los socios originales. De manera que hoy, como al principio, los únicos dueños de la empresa son los mismos que la comenzaron, nadie más.

Esta historia empezó en 1984, cuando Miguel Quintana se dedicaba a vender muebles –¿se acuerda de los famosos Muebles Pali?– y recibió de los hermanos Constandse Madrazo en la Riviera Maya una hectárea regalada y cuatro más que les pagó a intercambio con muebles.

Cuando descubrió lo que había en esas cinco hectáreas, los hermanos y Quintana se plantearon formar una sociedad con el objetivo de convertir esas tierras en un parque de diversiones.

La inversión inicial aportada por Quintana fue de cinco millones de dólares en un plazo de cinco años, con lo cual obtendría 70 por ciento de las acciones del parque.

A 25 años de distancia, bajo la conducción de Quintana Pali, el grupo es hoy en día un emporio y una de las principales empresas turísticas a nivel nacional, no tanto por sus ingresos o por su tamaño, sino por la trascendencia que ha tenido para el lugar donde se encuentra. Imaginemos a Cancún y a la Riviera Maya sin la existencia de Xcaret y los demás parques. ¿Realmente serían lo mismo, tendrían el perfil que hoy poseen, recibirían la misma cantidad de turistas?

Después del éxito de Xcaret, el grupo añade a su portafolio dos parques más: Xel-Há y Xplor.

Al tener tres parques en operación e incursionar en la organización de tours por la región, en 2010 crean “Experiencias Xcaret”, que es como hoy se denomina al corporativo.

Luego añadiría el circuito Xenotes y más tarde Xoximilco, una reproducción de Xochimilco en la Riviera Maya, que construyeron en un terreno que les vendió el hotelero José Chapur –presidente de Grupo Palace— y al cual le pagaron con boletos de entrada a Xcaret.

Y en el próximo verano abrirán un parque más, que se llamará Xenses y cuya inversión final rondará los 30 millones de dólares.

Sobra decir que la de Experiencias Xcaret es una rotunda historia de éxito por donde se le vea. En los últimos cinco años ha llegado a crecer en cuanto a cantidad de turistas que visitan sus parques a tasas de dos dígitos, destacando 2011, cuando registraron un incremento de 20 por ciento, en tanto que los visitantes que ese año llegaron al destino –es decir, Cancún y Riviera Maya–, únicamente crecieron en cinco por ciento.

Cada año rompen el récord del anterior y tan sólo en el último lustro recibieron la visita de poco más de 12.4 millones de paseantes. Este año tienen calculado romper el techo de los tres millones, para llegar a tres millones 141 mil clientes.

De igual manera, siempre ha sido una empresa que reinvierte gran parte de sus utilidades. En los últimos cinco años ha sumado mil 564 millones de pesos, pero en este 2016 tienen planeado hacer una inversión sin precedente de 545 millones de pesos.

Carlos Constandse no tiene duda y es generoso con su socio principal, sostiene que Xcaret es para Cancún un icono, como lo es la torre Eiffel en París, “que fue una idea, pero todo esto se debe a la pasión de nuestro presidente y director general, que tiene una creatividad extraordinaria y, desde luego, al capital humano que hemos logrado consolidar dentro de la estructura”.

Pues sí, ¡feliz cumpleaños Xcaret! Y muchas felicidades a sus cuatro socios, que bien se lo merecen.

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

También te puede interesar:
Balanza turística, al rescate de los déficits
En Guanajuato, ¿ser indígena es ser discapacitado?
¿Cómo le fue a la ciudad de México en turismo?