Opinión

Welcome, María

¡Bienvenida, María Echaveste! Siempre que el gobierno de Estados Unidos nomina a su representante para México los analistas y medios de comunicación lanzan una serie de especulaciones sobre el perfil del potencial embajador, sus conexiones con la clase política y empresarial, su especialidad y conocimientos profesionales y si el nombramiento es político o sería un embajador de carrera. Con toda esta información se busca descifrar cuál es el mensaje político y diplomático que envía el gobierno de Estados Unidos (EU) al nominar a un candidato en particular.

En tu caso, María, tu nombramiento ha producido un tsunami de cuestionamientos y especulaciones que sólo tú podrás disipar con tu llegada a la embajada en avenida Reforma en la ciudad de México.

Curiosamente lo que menos se ha comentado es el hecho de que, si el Senado de Estados Unidos confirma tu nombramiento, serías la primera mujer embajadora. Y eso en sí nos dice mucho de cómo ha avanzado la posición de la mujer en puestos políticos y diplomáticos en ambos países. Es importante subrayar que en México y EU ya han tenido mujeres en los puestos más altos encargadas de la diplomacia de sus países. Las más recientes fueron Patricia Espinoza y Hillary Clinton.

Tampoco tus críticos se atreverían a cuestionar tu capacidad política ni experiencia profesional. Mucho se han resaltado tus puestos en la Casa Blanca y una de las asesoras más importantes del presidente Bill Clinton.

Algunos han cuestionado tus alianzas políticas, ya que tu nombramiento surge de la Casa Blanca de Barack Obama, aunque muchos señalan tu cercanía a los Clinton. Yo lo interpretaría como una jugada política brillante, ya que a Barack Obama le quedan dos años de presidencia y en este momento la probable candidata por parte de los demócratas es Hillary Clinton. Tú podrías ser la continuidad de la diplomacia hacia México por muchos años. Eso sí, siempre y cuando los demócratas retengan la Casa Blanca, claro está.

La crítica que más se ha hecho sobre la posibilidad de que seas la embajadora de Estados Unidos en México es el hecho de que eres hispana. Surgen comentarios como “a México siempre le va mal con funcionarios de descendencia hispana porque quieren demostrar que son gringos”. Sí, yo sé que consideras estos comentarios como ofensivos porque no se reconoce que siempre habrá diferencias de posiciones e intereses entre el gobierno de Estados Unidos y México, y esto puede surgir con cualquier embajador estadounidense, hispano o no. Y vaya que han habido diferencias entre ambos países, y lo que busca la diplomacia es acotar éstas. Esa será tu responsabilidad como embajadora. Y tal vez, muchos esperan que por ser hispana, o en este caso, de descendencia mexicana, deberías de comportarte diferente a los otros embajadores más “anglos”. Este será tu gran reto porque, por ejemplo, el tema migratorio, que lo manejas como experta y con una pasión, es en donde ambos países continúan teniendo desavenencias.

También tu nombramiento ha de incomodar a algunos, ya que el mensaje político y que envía a México tu nombramiento es un recordatorio de por qué tantos mexicanos migraron a Estados Unidos: a buscar oportunidades para ellos y sus hijos. Tu historia de vida representa la clásica historia del “sueño americano”. Tus padres llegaron a Estados Unidos a trabajar el campo. Y la hija de estos braceros tuvo la oportunidad de estudiar no sólo en una de las mejores universidades privadas del mundo (Stanford), sino también en públicas (Universidad de California en Berkeley), y sirvió en los puestos más altos del gobierno de Estados Unidos. Ahora la hija de estos braceros regresa a México a ser embajadora del país que le dio tantas oportunidades a ella y a sus padres.

Y tu experiencia de vida seguramente incomodarán a algunos en México, porque les recuerda por qué tantos arriesgan su vida buscando el “sueño americano”: porque en México estas oportunidades se ven opacadas por la pobreza y la desigualdad. Tu tienes mucho más en común que la mayoría de las personas que dicen representar los intereses de los mexicanos en Estados Unidos. Y esto, seguramente incomodará a muchos.

Welcome back María.

Twitter: @Amsalazar