Opinión

WEF: el reto de crear instituciones

 
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Módulo especial WEF

La tasa promedio de crecimiento de la economía en América Latina y el Caribe fue de 3.1 por ciento en la primera década de este siglo, pero el año pasado apenas se obtuvo un 1.3 por ciento y para este año será de apenas 0.9 por ciento, de acuerdo con las estimaciones del FMI.

Por esa razón es que el tema del crecimiento sostenible e inclusivo vuelve a estar en la agenda del Foro Económico Mundial (WEF) en su capítulo de América Latina, en la reunión que se lleva a cabo a partir de hoy en la Riviera Maya y a la que asisten seis jefes de Estado y numerosos líderes y empresarios.

Marisol Argueta, directora del WEF para la región, y Gill Cassar prepararon un texto que resume su visión respecto a los desafíos que tenemos en AL.

Los autores del texto plantean no perder de vista los temas fundamentales. “Se requieren instituciones modernas, eficientes y transparentes, para producir prosperidad de largo plazo”. No es sólo tema de políticas específicas o de circunstancias fortuitas del mercado internacional, sino de la forma en que las sociedades se organizan.

En el caso de México, aunque las reformas realizadas son reconocidas de manera universal, desde adentro sabemos que necesitamos todavía avanzar mucho más para conseguir que lo que hoy son cambios en el papel, en las leyes, se conviertan realmente en modificaciones irreversibles de las instituciones.

Por ejemplo, el WEF pone el acento en la necesidad de mejorar la calidad de la educación en la región como una de las vías más importantes para reducir la desigualdad. Y en México sabemos que a pesar de haberse realizado la reforma educativa en la teoría, estamos lejos de haber llevado a la realidad esa transformación.

Y no sólo por los casos extremos como los de Oaxaca o Guerrero, sino en general por el hecho de que no se han alineado correctamente los incentivos para el personal magisterial, entre muchas otras cosas.

Otro ejemplo en otro ámbito: la Alianza del Pacífico tiene un papel protagónico en esta reunión, pero todavía está lejos de representar una fuerza motriz para la región. Falta aterrizarla al nivel microeconómico y hacer que los empresarios aprovechen esta asociación de nuestros países.

El reto de la región se aprecia en el hecho de que el ritmo de crecimiento previsto para 2015, con excepción del 2009, el año de la crisis, implica el peor desempeño económico en la región desde 2002.

Aun los países con una estructura económica más diversificada, como México, han padecido por la caída de los precios de las materias primas. En nuestro caso, el desplome petrolero ha producido recortes presupuestales en este año y en el próximo.

Dada la perspectiva incierta en materia financiera y la previsible fortaleza del dólar, se requieren nuevas estrategias.

Una región en la que las sociedades se modernicen y las democracias se consoliden es la vía para dar sustentabilidad y más equidad al crecimiento.

La duda que surge es la de siempre: ¿podremos emprender estos cambios con la profundidad y la oportunidad necesarias?

¿O quedarán para la siguiente generación?

Twitter: @E_Q_

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