Opinión

Vuelve a preocupar la inseguridad

Ayer se dio a conocer que, de acuerdo con el sondeo mensual que realiza el Banco de México entre especialistas, la inseguridad pública se ha convertido en el principal problema que puede limitar el crecimiento económico del país.

No se había considerado como el problema número uno en este sondeo desde mayo de 2011, en el penúltimo año del sexenio de Calderón.

No se requiere mucha sagacidad para dilucidar que la razón de este hecho es el crecimiento de los problemas relacionados con los grupos de autodefensa, especialmente aunque no exclusivamente en Michoacán.

Le comenté hace algunos días en este espacio que el propio presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, en su diálogo con el presidente Peña en Davos hace un par de semanas, lo inquirió respecto a este tema específico.

El discurso oficial ha señalado –con razón- que la emergencia de las autodefensas no es un problema generalizado sino localizado y que ha adquirido una dimensión extraordinaria en Michoacán.

Aunque es obvio que Michoacán no es todo el país, el colocar el problema de inseguridad pública como número uno, deja ver que puede haber una implicación que rebasa la región en donde esta problemática ocurre y afecta la percepción general.

No hay que perder de vista que aunque la economía nacional vaya bien y nos mejoren la calificación, la realidad es que hechos como los de Michoacán cuestionan la capacidad misma de las instituciones para imponer la ley.

Pero el tema trasciende a Michoacán.

Durante el primer año del actual gobierno, un aspecto de la estrategia en materia de seguridad fue quitar de la agenda pública el tema, que fue sobredimensionado por la administración de Calderón y que lo convirtió casi en una obsesión.

El problema es que aunque el gobierno no coloque esta temática en posición predominante, la realidad se encarga de hacerlo.

Sé que el gobierno de Peña está consciente de la dimensión que tiene el conflicto y por esa razón fue que se designó a un operador tan cercano al presidente Peña como Alfredo Castillo. Pero, como ya se ha visto, el problema es complejo y no se va a resolver en un par de semanas.

Quizás por algunos meses nos enfrentemos a esta problemática.

Mal arranque de año

Si el dato de la confianza del consumidor, que cayó 15 por ciento en enero respecto a diciembre, ya era indicio de un mal comienzo de 2014, las cifras que ayer presentó WalMart lo confirman.

Esta cadena es la principal minorista del país, así que su desempeño tiende a ser un buen termómetro de la actividad comercial global.

Sus ventas en México bajaron 3.8 por ciento a tiendas comparables o 2.3 por ciento a semanas y tiendas comprables, en términos nominales.
Así que si le quitamos el efecto de la inflación, que hoy se va a dar a conocer, el tropiezo es de proporciones mayores.

Es cierto que es un fenómeno transitorio y probablemente en este mes ya no tengamos una caída tan marcada. Pero no puede dejar de mencionarse que los resultados económicos de la primera parte de este año no van a ser muy diferentes de los últimos del año pasado.

En los meses de octubre y noviembre, el Indicador General de Actividad Económica (IGAE) creció en promedio 0.7 por ciento anual. En el primer trimestre del 2014, quizás este ligeramente por arriba del 1 por ciento.

Una más clara recuperación de la actividad económica la veremos hasta el segundo semestre de este año, con tasas anuales de alrededor de 4 por ciento o poco más.

Como quien dice, el arranque de la economía va a ser lento y accidentado.

Más vale que estemos conscientes de ello para no sorprendernos.

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