Opinión

Vuela, vuela

Gil leyó con los ojos de plato el reportaje de Anabel Hernández y Steve Fisher publicado en la revista Proceso. Qué dice Gamés ojos de plato, ojos del platón de la paella. Resulta que una “investigación periodística basada en documentos, audiovideos y testimonios, cuenta otra historia: el ataque (de Iguala contra los normalistas de Ayotzinapa) fue orquestado y ejecutado por la Policía Federal con la complicidad o franca colaboración del Ejército”. A Gamés la presión se le fue a 180/90; las pulsaciones, un desastre de marea altísima, una taquicardia del carambas. La revelación le puso a Gilga los pelos de punta, Dios nos tome confesados: el asesinato a balazos de tres normalistas en Iguala y la desaparición de 43 de ellos fue obra de la Policía Federal y del Ejército. Como lo oyen.

¡Paren las prensas! Proceso ha revelado esta semana en su portada “La verdadera noche de Iguala”. A Gil se le puso la gallina de carne, o como se diga. Los autores están dispuestos a ganarse el Pulitzer, Anabel Hernández y Steve Fisher se preparan para triunfar. A decir verdad, Anabel ya había triunfado con su libro Los señores del narco.

En las páginas de ese libro de gran impacto, la señora Hernández describe y reproduce escenas, pláticas, negociaciones entre grandes capos de la droga como si hubiera estado debajo de la mesa donde ocurrieron los encuentros de los narcos, sólo así podría saber Anabel la cantidad de cosas que denunció con valentía, mju. Como no estuvo debajo de la mesa, lo único que puede concluirse es que Hernández es una mentirosa. Los trabajos periodísticos de Anabel vuelan y vuelan hasta donde las águilas hacen sus nidos.

Los chalecos de las mangas

“La historia no oficial” de esta trama realizada con el apoyo del programa de periodismo de la Universidad de California en Berkeley, afirma a pie juntillas que “el ataque y la desaparición de los estudiantes fue dirigido específicamente a la estructura ideológica y de gobierno de la institución, pues de los 43 desparecidos, uno formaba parte del Comité de Lucha Estudiantil y 10 eran activistas políticos en formación en el Comité de Orientación Política e Ideológica”. Leyó usted bien: el asesinato de tres normalistas y la desaparición de 43 de ellos fue un ataque a la ideología y gobierno de la normal. Un ataque que según sus investigaciones provino de la Policía Federal y del Ejército. Señores de la Universidad de Berkeley, California, vuelvan a clases y aprendan no tanto la lucha civil como las reglas elementales del periodismo. Oh, sí.

Para demostrar que fuerzas federales participaron en el ataque contra los estudiantes de Ayotzinapa, Anabel Hernández ha echado mano de testimonios inéditos, documentos, testigos sin nombre, fuentes secretísimas y un video en el cual no se ve nada de nada. De verdad, si usted entra a YouTube y ve el video multicitado de Proceso como prueba de la maldad del gobierno, usted no verá nada, como si cerrara los ojos y dijera: ahí está el ataque del gobierno, lo veo con la claridad del periodismo de Anabel.

Los reporteros, qué dice Gil reporteros, los investigadores, qué dice Gil los investigadores, los detectives Hernández y Fisher afirman que “el gobierno de Peña Nieto ha ocultado la información que tiene acerca de la participación de la PF y del Ejército en los acontecimientos”.

Los Abarca, inocentes

A Gil no deja de parecerle una ironía de las grandes que mientras los editores de Proceso buscan nuevos culpables en la niebla, su revista se convierta en la única publicación del mundo que ha exonerado al alcalde Abarca y a su esposa del crimen de los muertos de Iguala y de los desaparecidos de Ayotzinapa. Como lo oyen. Como dicen los jóvenes en el antro: está caón, wey.

El líder estudiantil Omar García respondió a Proceso que los normalistas “no tenían intención de protestar contra el alcalde o su esposa”. Oigan esto y traguen por piedad y con saliva un cuartito de Tafil para salir adelante: “El pasado 7 de noviembre, el procurador general Jesús Murillo afirmó que el operador de radio de la central de policía de Iguala, David Hernández Cruz, declaró que fue Abarca quien ordenó el ataque a los estudiantes. De acuerdo con la copia obtenida por este semanario de la orden de servicios operativos de vigilancia, ningún empleado de dicha corporación tiene ese nombre”.

Así las casas (muletilla patrocinada por Grupo Higa), los Abarca nunca dieron la orden de atacar a los estudiantes, luego entonces son inocentes de esa acusación. ¿Nos hemos vuelto locos? Sí. Para terminar con este cuento de locos, con este chiste de carpa, Anabel Hernández cierra su reportaje involucrando a un militar de apellido Crespo, quien supuestamente llegó al lugar en el cual estaban detenidos los estudiantes.

Omar García, única fuente con rostro de estos periodistas, dice que Crespo les dijo a los estudiantes detenidos: “No quiero que me den nombres falsos, porque si me dan un nombre falso, nunca los van a encontrar. Eso lo dijo así, textualmente, afirma Omar. Nos estaban insinuando que nos iban a desaparecer o que nos iban a tener en algún lugar”. Gil no puede agregar ni una palabra ante semejante y colosal patraña.

La máxima de Freud espetó dentro del ático de las frases célebres: “Todo chiste, en el fondo, encubre una verdad”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX