Opinión

Votar en democracia
(Y el mito de la caída
de la TV abierta)

  
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Por primera vez hay tantas elecciones juntas cuyo resultado es una total incógnita. Eso es democracia, eso es competencia. Eso queríamos y ahí está.

La legislación electoral es mala porque nos trajo campañas vacías de contenido. Pero esa legislación se puede cambiar y mejorar, porque vivimos en democracia.

Quizá lo más destacable, o lo más emotivo, es que la totalidad de los funcionarios de casillas y funcionarios distritales acudieron a la capacitación.

Son 148 mil 909 casillas, con ciudadanos que van a recibir a los votantes, para lo cual ya se capacitaron y cumplirán su tarea aún en condiciones difíciles.

México quiere democracia, aun con la mala calidad de muchos candidatos y la propaganda que abrumó sin explicar.

Por eso es condenable que una minoría prepotente y violenta quiera impedir a los ciudadanos que voten.

Detestan las elecciones porque nunca ganarían en comicios democráticos. Su única alternativa es la fuerza y el chantaje para obtener prebendas gremiales o personales.

El país vive en democracia, y estas elecciones intermedias son la prueba de ello.

Al parecer serán tan cerrados los comicios del domingo en varios estados, que las anomalías y denuncias irán a tribunales electorales para saber quién ganó en buena lid.

No es lo deseable, pero nos muestra que la democracia tiene los instrumentos necesarios para resolver las controversias.

A votar el domingo, pues, para ahogar con votos la pretensión de minorías que quieren dirimir por la vía violenta nuestras naturales diferencias.

¿El fin de la TV abierta?

Recibí un documento con datos que no tienen desperdicio acerca del pronóstico de la debacle de la televisión abierta en México.

Dice que el mercado de la televisión abierta alcanza al 95 por ciento de los hogares, de acuerdo con cifras del INEGI. ¿Se achica el mercado para la televisión abierta? Los números dicen que no.

Con la reforma en telecomunicaciones, todo hogar suscrito a televisión de paga cuenta con los canales de televisión abierta (must carry- must offer).

En Estados Unidos, dice el documento, la audiencia del estreno de Game of Thrones, uno de los grandes éxitos de la TV de paga, alcanzó la cifra récord de ocho millones, mientras que el último Super Bowl, que se transmitió por TV abierta, tuvo un récord de audiencia de 120 millones de televidentes. La diferencia es de 8 a 120.

Hace un par de décadas se estimaba que habría una fuerte caída de la publicidad en medios tradicionales frente a los digitales. No ha sido así.
La agencia eMarketer, reportó que en Alemania, Estados Unidos y Japón la inversión publicitaria en medios tradicionales en 2014 se ubicó en 76.8 por ciento, 71.3 y 76.1 respectivamente.

La televisión abierta goza de cabal salud y le espera larga vida. Olegario no se equivocó.

Twitter: @PabloHiriart

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