Opinión

Vivir en el hoyo

    
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Paso Express de Cuernavaca

Este gobierno tiene a la ciudadanía en el hoyo. La trágica muerte de un padre y su hijo en el socavón que se abrió en el famoso Paso Express de Cuernavaca, no es más que la expresión de lo que le ha pasado a los ciudadanos con este gobierno: el engaño, la corrupción y la tragedia.

La corrupción es una sustancia que desgasta y corroe los sistemas políticos, los gobiernos, la iniciativa privada, presidentes… Por supuesto llena las cuentas de bancos, enriquece a manos llenas, genera una gran cantidad de bienes para el corrupto y su familia, garantiza el bienestar por generaciones. Pero la corrupción mata: le arranca la vida a las personas, desquicia la vida de los demás, deforma la vida pública, destruye el crecimiento de naciones, envicia las relaciones profesionales, tuerce el sentido del trabajo, anula las posibilidades de la justicia. Este sexenio será marcado por la corrupción como pocos en la historia del país. Y la cara de la corrupción de este gobierno –aunque tiene una cerrada competencia– es Gerardo Ruiz Esparza. El hasta ahora titular de la SCT ha salido, desde principios del sexenio, inmiscuido en los casos de corrupción más sonados –salvo los de Pemex, pero no sería extraño que también saliera su nombre–. Al igual que cualquier colaborador del presidente, goza de toda la protección necesaria para quedarse en el puesto. Nada importa: ni el oso con el tren de los chinos, ni los contratos con OHL, las concesiones a Higa y ahora el hoyo gigantesco, el socavón, en una obra apenas inaugurada hace tres meses.

La indolencia de este gobierno está reflejada en la actitud del responsable de la infraestructura federal y la de su equipo. Su insensibilidad y estupidez la difunden vía tuit. En la cuenta del secretario Ruiz Esparza, los mensajes son de pavor: “Se rescato (sic) el vehículo Jetta del socavón en el Paso Express de Cuernavaca. Lamentablemente los dos ocupantes fallecieron”. Qué buena suerte la del Jetta que fue rescatado, sin duda una gran hazaña. Pero ahí no queda la cosa, siguen los tuits del secretario: “El Colegio de Ingenieros realizará un peritaje de lo ocurrido y determinará responsabilidades, en su caso”. Ya todos sabemos que “en su caso” y en el de cualquiera de este gobierno no habrá responsables. Y así por el estilo. Por lo menos durante toda la mañana –más de 24 horas después de la tragedia– la cuenta de la SCT promovía compartir un video con las grandes obras de infraestructura que ha realizado el gobierno. A pregunta expresa, el secretario dijo que si tenía que renunciar había estado “encantado de servir” a su país. En su caso particular es claro que se sirvió del país, no al revés.

En este país tenemos gobiernos sin responsables ante las tragedias. Los accidentes pasan, eso se entiende, pero mostrar un poco de empatía con las víctimas, de conciencia y vergüenza ante los gobernados no está de más. Las renuncias son parte de la rendición de cuentas, de mostrar a la ciudadanía que se es consciente de la dimensión de lo sucedido y que se toman medidas de todo tipo en consecuencia. En este gobierno las renuncias no existieron –salvo en escándalos de proporciones gigantescas como Videgaray y la visita de Trump, pero Videgaray regresó– por eso todo el costo se lo ha llevado el presidente. Y los ciudadanos, a los que han puesto a vivir en el hoyo.

Twitter: @JuanIZavala

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