Opinión

Vivan los mexicanos con cuenta en Suiza

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HSBC

No veo nada de malo en que decenas de mexicanos hayan tenido cuenta en la filial del banco HSBC en Suiza. Las filtraciones hechas públicas por el ICIJ no prueban delitos específicos de estos mexicanos. Si Guillermo Prieto, Jaime Camil o Carlos Hank Rhon abrieron cuentas allá, pues estuvieron en su derecho. La globalización ha permitido a miles de personas que viajen por el mundo y registren cuentas de inversión en diferentes geografías. Nada de malo hay en ello.

Pero el caso de HSBC y los mexicanos despierta suspicacias porque durante décadas la banca de Suiza era percibida como un lugar de alta secrecía, donde jamás se habrían de dar a conocer nombres, montos u orígenes del dinero ahí depositado. Los suizos clamaban el primer lugar mundial de confidencialidad… hasta que todo el mundo los empezó a ver como el refugio fiscal de dinero mal habido. Fue entonces cuando empezaron las filtraciones.

Reconozcámoslo: Suiza era atractiva como destino de inversión porque nunca se iba a saber de dónde salió el dinero, y no por los rendimientos que daba, que eran similares a los que hubiese dado cualquier banco en el Reino Unido o Estados Unidos. Los suizos ganaron fama porque incluso no importaba si alguien llegaba con dos portafolios cargados de dinero en efectivo. La política de los bancos era de no questions asked. Así, miles de personas acudieron a Zurich a abrir cuentas en instituciones como UBS o Credit Suisse.

Hace pocas semanas el fiscalista Luis Pérez de Acha me explicaba cómo se estaban interconectando los sistemas fiscales y bancarios de todo el mundo, en una especie de gran matrix que todo lo sabría, todo lo conocería. De tal suerte, los paraísos fiscales terminarían de serlo y se revelaría la verdadera historia del dinero refugiado en ellos. Fiscalmente todos los países se están moviendo hacia esos sistemas de transparencia, me explicaba Luis.

Llegó la hora para que México se conecte a la matrix, y su mayor implicación es fiscal. Ahora será imposible que los mexicanos que abrieron cuentas en paraísos fiscales queden liberados del pago de sus contribuciones. El SAT es duro.

En la revelación del ICIJ aparece el término prohibido en materia fiscal: “evasión”. Pero eso tendrá que probarse. Algunos mexicanos de esta lista han dicho estos días que el dinero ya había sido vigilado por parte de Hacienda. Pero entonces es cuando surge la sospecha: si sí lo habían declarado, ¿por qué abrir las cuentas en Suiza?

No estoy de acuerdo en que se crucifique públicamente a los mexicanos que tuvieron el recurso para viajar a Suiza a abrir una cuenta. Lo único que decentemente deben hacer, si no lo hicieron, es pagar impuestos, como todos los demás lo hemos hecho.

Twitter: @SOYCarlosMota

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