Opinión

Viva la República de 'fans' del Papa

1
  

  

Papa Francisco en el Zócalo capitalino. (Eladio Ortiz)

Alfonso Navarrete Prida merece mil likes. Qué digo mil, diez mil likes. El secretario del Trabajo entendió como nadie el real motivo de la ceremonia para Francisco el sábado en Palacio Nacional. Se equivocó quien esperaba un acto republicano. Muy despistado estaba quien creyó que Jorge Bergoglio y Enrique Peña Nieto protagonizarían un duelo de visiones sobre la justicia y la desigualdad. Nada de eso ocurrió. Todos estaban ahí para lograr una selfie con el argentino. Y el único, al menos en público, que tuvo una, para su esposa, fue Navarrete Prida.

Superen eso, novatos de la política y el poder empresarial en México ahí reunidos el sábado. Sel-fie-con-el-Papa… y en qué lugar: en el patio del que se supone es el símbolo del poder en México. Insuperable vista. Viva el gobierno de la República de fans del Obispo de Roma. ¡Viva!

Una cosa es aprovecharse –como políticos que son, siempre a la caza de cualquier oportunidad para lucirse– de la visita de un Papa y otra es perder conciencia de que eres presidente de la República, jefe de Gobierno, gobernador, secretario de Estado…

Una cosa es ser un cortés anfitrión que dispone de adecuada logística para un visitante, y otra muy distinta es usar todo el poder a tu alcance para entronizar una voz que no es ni universal –¿hay que recordar que no toda la población comulga con el catolicismo?– ni representativa de nuestras aspiraciones como sociedad en temas de derechos.

Una cosa es ser el jefe de un Estado que se dice laico y otra muy diferente es transmutarse en un Raúl Velasco que en el hangar lo mismo intercede por la farándula, que por la gente que en las tribunas grita que quiere una bendición. ¿Qué sigue? ¿Cristian Castro al gabinete?

Medidos por aquello de “al César lo que es del César…” más claro en sus límites pareció Francisco en Palacio Nacional que Peña Nieto. El primero deslizó una crítica a la díada privilegios/corrupción; el segundo prefirió sacar a relucir el petate del “pueblo guadalupano”.

Si la emoción de esta clase política con el pontífice es genuina, si el Papa les remueve tanto, cabe cuestionar qué sienten ante un cardenal, con un obispo, con un cura. Qué ascendente tienen las sotanas en ellos. La pregunta importa porque la agenda de la jerarquía católica va contra los derechos de mujeres y homosexuales. Y de justicia para los mexicanos abusados por curas pederastas ya ni hablamos.

Junto con la abjuración del laicismo, la presidencia de la República y personajes como el jefe de Gobierno (que presumió una selfie con el Papa), parecen también decididos a supeditar la política a las redes sociales.

“México se ilumina con la visita del Papa Francisco @Pontifex_es”, publicó @EPN en Twitter el viernes por la noche. El mensaje incluía una foto de lucecitas en la gradería del aeropuerto. Los dos mensajes previos eran igual de reveladores:

“El avión en que viaja Su Santidad @Pontifex_es ya vuela sobre territorio nacional. Bienvenido Papa Francisco. Estamos listos para recibirlo.

“El Papa Francisco @Pontifex_es acaba de aterrizar en la #CDMX. México ya lo espera con el corazón y los brazos abiertos”.

El presidente, ¿primer papista de la nación o mensajes para cosechar likes?

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
Francisco y sus anfitriones oficiales
Javier Duarte, un manto de impunidad
México se come a sus muertos