Opinión

Viene un septiembre muy movido

30 agosto 2013 14:28

 
 
Estamos en el umbral de un mes de septiembre que va a ser agitado y complejo.
 
Le enumero algunos de los hechos que previsiblemente ocurrirán en el noveno mes del año.
 
El Primer Informe del presidente Enrique Peña será entregado al Congreso el próximo domingo. El documento no tendrá sorpresas. Mucha de la información que contendrá ya se ha dado a conocer, pero el mensaje político que se va a dar el próximo lunes va a tener impacto por el cuadro que hoy existe tanto en la política como en la economía.
 
Todo indica que en la siguiente semana se va a votar en el pleno de la Cámara de Diputados la Ley del Servicio Profesional Docente, lo que genera incertidumbre respecto a lo que va a ocurrir en las calles antes y después de esa votación.
 
El domingo 8 de septiembre es el límite para que se presente el paquete económico de 2014 y junto con él iría la propuesta de reforma fiscal.
 
Pero ese mismo día también está la convocatoria a una concentración en el Zócalo encabezada por Andrés Manuel López Obrador.
 
En la primera quincena de septiembre también se dará la ratificación o rechazo por parte del Senado, de las designaciones de los nuevos órganos reguladores, que entrarán de inmediato en funciones.
 
Pero, por si las cosas que ocurren en el país no fueran suficientes para complicar el cuadro, la situación internacional se complicará.
 
La situación en Siria, que ya tiene encendidos los focos amarillos de muchos países, podría propiciar que se encendieran focos rojos si hay intervención militar de occidente.
 
Sin embargo, la complicación mayor probablemente venga de Estados Unidos. El 18 de septiembre la Reserva Federal posiblemente anuncie el recorte de los estímulos monetarios cuyos efectos son inciertos y probablemente cause un nuevo ciclo de inestabilidad en los mercados financieros.
 
Y, en el mismo contexto, luego de las declaraciones del secretario del Tesoro de EU, Jack Lew, que advirtió que a mediados de octubre se alcanzará el techo de la deuda de 16.7 billones de dólares y que el gobierno estadounidense será incapaz de cubrir sus compromisos, habrá agitación en los mercados desde semanas atrás.
 
El mes que comienza el domingo será quizás el más difícil al que se haya enfrentado hasta ahora la administración de Enrique Peña.
 
Sume usted la oposición política en las calles; el descontento que seguramente causará la propuesta de reforma fiscal, incluso entre los que no son opositores al gobierno; la polarización que puede causar la reforma energética; el ambiente de tensión que se vive en los mercados financieros internacionales; mezcle todo esto con el pobre desempeño de la economía, y el resultado es realmente incierto.
 
Se va a requerir toda la habilidad política que se ha mostrado para que el gobierno salga avante en este trance.
 
Es tan ambicioso el programa de reformas del gobierno de Peña y se hace en un contexto tan difícil, que no puede cometer errores.
 
 
Es como si se caminara en un delgado camino al lado de un barranco. Un error puede ser fatídico.
 
Ya se cometió uno con la operación política en la aprobación de las leyes secundarias de la reforma constitucional en materia de educación, que ha propiciado el conflicto que hoy tenemos en las calles de la Ciudad de México.
 
Ya hay un costo que tendrá que pagarse.
 
Sin embargo, la situación es reversible. Ahora ya no se puede cometer otro de esas magnitudes.
 
La duda que existe es si en el gobierno existe el nivel de coordinación requerido para la operación de las reformas o si el desempeño natural del ejercicio del poder ya ha generado desgastes que conducen a fallas que puedan echar por tierra los ambiciosos proyectos.