Opinión

Videgaray y la credibilidad de la SHCP

Un altísimo ejecutivo del sector asegurador —de los que el secretario Luis Videgaray saludó en la Convención de la AMIS—, me dijo que el problema de la evasiva del gobierno federal para ajustar a la baja la expectativa de crecimiento para 2014 era que los inversionistas “te dejan de creer”, porque ya todo mundo “está pensando lo contrario”. El personaje se decía sorprendido por la evasiva del gobierno para hacer de lado el pronóstico de 3.9 por ciento del PIB para 2014.

Me he topado también un par de veces con información trascendida en el sentido de que el gobierno considera no ajustar los pronósticos de crecimiento. Dicen que evitará revelar una nueva cifra cuando se den a conocer los datos del PIB del primer trimestre el 23 de mayo. Es decir, ya no habría ajustes oficiales al 3.9 por ciento. Este escenario es factible, pues nada obliga a Hacienda a ajustar.

Las dos menciones que escuché de que el gobierno se desistirá de ajustar expectativas venían acompañadas de reflexiones en materia de credibilidad. Me dijeron también que si el gobierno no ajusta, entonces deja de ser creíble su información —nuevamente, porque muchos economistas piensan lo contrario.

Pocos personajes en el escenario público tienen la claridad mental de la que goza Luis Videgaray para calibrar el impacto de una decisión de esta naturaleza. Si el gobierno abandona los pronósticos, está en su derecho. Quizá dirá que el Banco de México propone un rango razonable y que no es deseable ajustar cada trimestre el pronóstico, porque eso generaría incertidumbre entre los inversores. Argumentos de esa naturaleza o similares podrían auxiliar a amortiguar la disonancia que se genere entre cierto público relevante.

Pero la calibración mayor debe realizarla Hacienda en función de lo que podríamos llamar la “credibilidad total acumulada”: la sumatoria de percepciones que tienen no sólo los economistas que encuesta Banxico, sino también los empresarios, los inversionistas extranjeros, el sector financiero internacional y la ciudadanía. Si la “credibilidad total acumulada” es cuantiosa y significativa, entonces Hacienda se puede dar ese lujo. Sería como un pequeño rasponcito en un tráiler. Pero si la “credibilidad total acumulada” fuese pequeña, entonces un movimiento de este tipo minaría fuertemente la confianza en la Secretaría (como ocurre en Argentina, donde ninguna cifra oficial es creíble).

Pienso que estamos en el primer escenario, así que si Hacienda decide eliminar los pronósticos al PIB, es que descansa en su poderosa credibilidad total acumulada. Y sólo alguien que la tiene por montones se puede permitir acciones de esta naturaleza. Veremos en estos días qué decide el secretario.

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@SOYCarlosMota