Opinión

Videgaray, muy cerca
del cielo 

 
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Luis Videgaray y Papa Francisco

Gracias a la invitación de Manuel Arroyo, asistí al foro convocado por EL FINANCIERO y el Grupo Financiero Interacciones para oír y ver de cerca a los cuatro aspirantes a la candidatura del PRI, a quienes el senador Emilio Gamboa señaló como los posibles. Obvio, no hizo otra cosa que seguir instrucciones.

En orden de presentación, estuvieron Meade, Nuño, Narro y Osorio. Es obligado decir que la enorme concurrencia, arropada bajo la majestuosa sombrilla del Museo de Antropología, estaba compuesta por banqueros, empresarios, inversionistas y emprendedores. De la clase política había unos cuantos y nada más. La sesión que comenzó a las nueve de la mañana y maratonicamente concluyó con la presencia del presidente Peña, terminó a las 16 horas. Durante ese lapso, todo se centró en examinar a los cuatro exponentes que, con un atril o caminando en círculos, expusieron quiénes son y cuáles serían sus proyectos futuros. Los cuatro emplearon láminas proyectadas en una pantalla gigantesca y después se sometieron a todo tipo de preguntas, incluyendo al presidente, quien estuvo zarandeado por la aguda e irreverente Adela Micha.

El aplausómetro se lo llevó Meade debido a dos factores: es el candidato natural de los dueños del dinero y, segundo, porque mostró capacidades que van más allá del área en donde es titular, quizá lo más destacado consistió en señalar que tanto la educación, la salud, el desarrollo y el lugar del país en el mundo, dependen sustantivamente del Estado de derecho. Sin respeto a las leyes y a nosotros mismos, no hay futuro como el que deseamos.

Nuño hizo énfasis particular en su ramo e incluso tomó como aspiración máxima lo dicho por diferentes primeros ministros: lo decisivo son tres cosas, educación, educación y educación. ¿Fue Olof Palme en Suecia quien lo dijo hace un par de décadas o Jack Lang, ministro de Cultura en Francia?

José Narro impresionó por sus datos sobre salud, educación, vivienda, proyección internacional y variadísimos conocimientos generales. A la pregunta genérica aplicada a todos los aspirantes sobre el personaje a quien más admira, su elocuencia fue de 360 grados.

Osorio Chong hizo un esfuerzo centrado en la búsqueda de soluciones para enfrentar a la inseguridad y la violencia; apeló al amor a la patria y dio cátedra sobre lo que el país sería con paz y armonía. Se autodeclaró como emprendedor de causas y no de puestos públicos.

El aire que respirábamos, cargado por la curiosidad de saber quién puede ser el designado, con la presencia de Enrique Peña se volvió una ráfaga que a todos nos envolvió. A la pregunta sobre el perfil de quien sería el designado por el PRI, un Enrique Peña risueño preguntó por qué sólo esos cuatro estaban en el foro, y se autorespondió que quizá faltaba “el bueno”.

Curiosamente mientras esto sucedía en el Museo Nacional de Antropología, Luis Videgaray, sin genuflexiones, saludaba de mano al Papa, el representante de Cristo en la Tierra. Desde que era el secretario de Finanzas del entonces gobernador Peña, era visto como el hacedor de hazañas; verbigracia, disminuyó la deuda del Edomex en 24.9 por ciento; se creó una red sanitaria que conectaba clínicas y hospitales en 83 por ciento de esa entidad; se tuvieron desayunos escolares en todas las escuelas primarias, y en los 125 municipios del estado hubo obra pública, en unos más, en otros menos, pero fue en la totalidad. Durante la campaña electoral para la presidencia fue el coordinador general, y más tarde su influencia en la designación del gabinete fue decisiva.

Como secretario de Hacienda tuvo participación en numerosas decisiones fuera del ámbito de la SHCP, y después del tropezón al hacer venir a Trump, cuatro meses más tarde fue nombrado canciller. Es el único que tiene trato directo con el círculo cerrado del patán presidencial de Estados Unidos, y si las circunstancias lo permiten, seguramente sería el designado para ser el candidato del PRI. Cierto, no jala a las masas, es particularmente hermético y tendría el hándicap de la casa de Malinalco, comprada en forma poco ortodoxa y poco clara. Si él no fuera, la nominación recaería sobre su antiguo camarada y recomendado, José Antonio Meade.

Por el instante que corre en estos días, no lo dudemos, Luis Videgaray está muy cerca del cielo. 

Correo: info@raulcremoux.mx

Twitter: @RaulCremoux

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