Opinión

Vicente y Andrés
(segunda edición)

   
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¿Cuándo fue la última vez que Vicente Fox se encargó de frenar a Andrés Manuel? Lo explica el periodista Jorge Zepeda Patterson muy bien en el capítulo dedicado a López Obrador –“El desafuero”– en su libro Los suspirantes 2018: “Instigada por operadores de Los Pinos, la PGR hizo el examen jurídico y reportó al Presidente que el desacato al juez llevaba ‘en automático’ a un juicio de desafuero por razones estrictamente jurídicas. Y una vez desaforado, López Obrador no podría ser candidato presidencial por estar sujeto a un juicio. Fox aprobó la estrategia. (…) En teoría, la estrategia había resultado perfecta. En la práctica fue un fracaso mayúsculo.

“Una megamarcha cercana al millón de personas en el Zócalo sacudió a la opinión pública al presentarse como el primero de un rosario de actos de protesta. También la opinión pública internacional cuestionó duramente al gobierno de Fox por utilizar una falta menor para deshacerse de su principal rival (algo que no hace una democracia, le dijeron al Presidente) (…) Fox había creado a un prototipo de Mandela, o por lo menos así lo supuso el cuarto de guerra del Peje. Su popularidad subió como la espuma. Fox reculó rápidamente”.

Así es, Vicente Fox ha sido, históricamente, el principal promotor de Andrés Manuel López Obrador –aunque se vomite en él.

Por eso llaman la atención las declaraciones del expresidente en el marco de un pronunciamiento que la Iniciativa Democrática de España y América hiciera sobre la crisis de Venezuela, donde Fox se salió del guion y expresó con su ronca voz: “Si no el pueblo de México, yo me voy a encargar, yo personalmente, que ese cuate no llegue, porque no queremos otra Venezuela aquí, no queremos más populismo y más demagogia (…) Yo tengo mis mañas, con estrategia, con denuncia, desnudando al falso profeta, hablándole a los mexicanos del riesgo que corremos”.

Si como Presidente sus intenciones fueron un fracaso, no imagino sus amenazas como youtuber (nombrado así por él mismo en entrevista televisiva la semana pasada).

La respuesta de AMLO fue inmediata, lo llamó cínico y lo invitó a que se tranquilizara, aunque seguramente es lo último que quiere el líder nacional de Morena, siempre es necesario tener publicidad en todos los frentes.

Se repite el enfrentamiento, ahora es mucho menos relevante, pareciera que ahora el que necesita la popularidad es Fox; López Obrador sigue puntero en la mayoría de las encuestas, pero es cierto lo que dice Salvador Camarena: cuando llegan las campañas electorales, “el aroma de la proximidad del triunfo le intoxica”.

El reto de López Obrador será lucir “presidencial”, olvidarse de las declaraciones viscerales. Dicen que días después del fracaso del desafuero Vicente Fox lo invitó a Los Pinos para resolver el conflicto, López Obrador rechazó la invitación. Sería una buena cachetada con guante blanco regresarle el gesto, “Vicente, platiquemos, ahora yo te invito”. No va a pasar. Los dos viven de sus odios.

Twitter: @jrisco

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