Opinión

Vestigios de amor

Tarde o temprano, los caminos del amor conducen a la oscuridad (¿cómo sintieron esta frase?, sin albur). Esta paloma triste se instaló en la cabeza de Gil y le trajo un vago desaliento (Aigooei, lo que viene siendo la inspiración) cuando, repantigado en el mullido sillón, leyó en su periódico El Universal que Rosario Robles había demandado al empresario Carlos Ahumada.

La secretaria de Desarrollo Social denunció ante el Ministerio Público federal a Carlos Agustín Ahumada Kurts por los delitos de extorsión, fraude procesal y uso de documentos falsos. El pasado nunca termina de pasar, meditó Gil como si fuera un sabio chino no de la dinastía Ming, sino de Luis Moya y Dolores, allá en el Centro de la ciudad de México.

Como consecuencia (co-co) de esta denuncia, la Procuraduría General de la República le pidió a la jueza Edith Alarcón suspender la acción de embargo de prerrogativas y cuentas bancarias al Partido de la Revolución Democrática.

Ahumada y los suyos le habían informado a Rosario Robles que el hombre que un día fue su media naranja, o como se diga, le reclamaba, a través del fideicomiso Justicia y Verdad (no es chiste, así se llama ese fideicomiso) una deuda de 200 millones de pesos, más intereses generados en 11 años y pagos de tribunales argentinos (520 millones de pesos) contraída con Ahumada en 2003. Ah, la política ha enturbiado el recuerdo del amor, oh, sí.

Hojas en blanco

Rosario Robles amplió su denuncia y asegura que “Carlos Ahumada sustrajo sin autorización tres hojas blancas con la firma autógrafa de la demandante y lo acusó de que a través de terceros le hizo llegar la amenaza de utilizar dichas firmas en blanco en el que se reconocía una deuda millonaria”.

Todo esto suena sumamente verosímil, a Gamés también le gusta mucho firmar hojas en blanco, cada día firma unas cinco o seis para lo que se les pueda ofrecer a sus adversarios políticos. Las argucias jurídicas colindan no pocas veces con la trapacería. La tenacidad del empresario se parece a la consistencia de sus transas. Ahumada vive tranquilamente en Buenos Aires donde es muy probable que haga negocios muy parecidos a los que realizó en México, suponiendo, claro, que la estafa sea una forma de negocio.

Hubo una época en que las cosas eran distintas. Rosario y Ahumada viajaban en el avión particular del empresario por el mundo y se comían a dentelladas los frutos de la pasión, oh, sí. Te voy a llevar a Río de Janeiro, Chiqui. Ay, Carlos, tú siempre tan espléndido, pero contigo prefiero un paseo por las nubes. Mientras tanto, Ramón Sosamontes iba y venía por la ciudad como cupido motorizado a bordo de la camioneta que le regaló Ahumada. Bejarano había aparecido en cadena nacional recibiendo un maletín de dinero; Carlos Imaz se llevaba el dinero en una bolsa del súper; Ponce jugaba en el hotel Bellagio de Las Vegas, y Liópez gritaba al mundo que se trataba de un complot. En fin, lo que se llama una familia armónica, bien plantada.

Londres, 2003

Cuenta Ahumada en su libro (es un decir) "Derecho de réplica" que conoció a Carlos Salinas en 2003. En septiembre de aquel año, Ahumada y Rosario viajaron a Londres para que ella pudiera hablar personalmente con Carlos Salinas. Al expresidente le interesaba mucho hablar con Rosario, cuenta Ahumada: “Después de todos los intentos que ella hizo para solucionar el problema financiero que tenía el PRD
–del cual parte muy importante era lo que me debía a mí, además de que les debía a muchos prestadores de servicios, entre ellos Televisa, y por lo cual había renunciado en agosto a la presidencia del PRD– creía que con Carlos Salinas podía resolver este asunto”. El que a buen árbol se arrima hace leña, ¿o cómo era?

Ahumada y Rosario se hospedaron en el hotel Ritz de Londres. ¿Una suite, cariño? Ay, Carlos, tu siempre tan esplendido. Dinero sube, dinero baja y la pasión que lo trabaja. Las dos parejas cenaron juntas, Salinas y su señora Ana Paula, y Rosario con Ahumada. Temas de la noche: la ayuda de Salinas para pagar la deuda del PRD y la modificación del artículo que le impedía a Rosario Robles presentarse a una elección para la jefatura de Gobierno del DF en 2006.

Gil aún recuerda las dos cartas de amor definitivo que se leían en los mentideros de la política nacional. Gamés no se refiere a una epístola publicada en la revista Proceso sino a otra, muy apasionada, de jalarse los pelos y rasguñarse la cara y llorar sin recato, en la cual Rosario le confiesa su amor verdadero a Ahumada. ¿Cómo obtuvo Gilga esas cartas? De la misma forma en que Ahumada sustrajo las hojas blancas con la firma de Rosario.

Gamés concluyó entonces que l’amour es muy peligroso combinado con la política. Pongámoslo con palabras traídas de la más refinada poesía: está el lodo como p’al marrano. Una política de izquierda enamorada hasta los huesos de un empresario mentecato, un partido hundido en escándalos de corrupción y un expresidente en plena grilla de grillas.

La máxima de Noel Clarasó espeto dentro del ático de las frases célebres: “El amor es ciego, pero los vecinos no”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX