Opinión

Veracruz, la guerra de
los dinosaurios

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Veracruz. (ilustración)

Ya comenzó la guerra sucia en Veracruz, y el primer balazo lo habría disparado el gobierno estatal con un desplegado en diarios nacionales con la firma de alcaldes perredistas que rechazan la alianza con el PAN en las elecciones para gobernador el próximo año.

Tal desplegado, acusan algunos de los firmantes, es falso.

En sendas cartas de denuncia por haber incluido sus firmas sin haberles consultado, los alcaldes Salomón Cid Villa, de Acultzingo; Raymundo Namictle Juárez, de San Andrés Tenejapan, y Abraham Landa Candanedo, de Tenochtitlán, protestan por la usurpación de sus nombres.

¿Quién pagó ese desplegado? El gobierno que encabeza Javier Duarte, dice el PRD estatal.

Afirma ese partido que se trata de echar abajo la alianza PAN-PRD mediante las malas artes del gobierno del estado y el PRI local.
Hasta ahí todo creíble, dado el carácter dinosáurico del gobierno y PRI veracruzanos.

Sin embargo, hay un pero. Un pero mayúsculo. Las tres cartas de los alcaldes tienen la misma redacción, de principio a fin. Alguien se las hizo.

De acuerdo con el consejero nacional perredista Fredy Ayala González, la dirigencia estatal de ese partido presionó a los alcaldes para que desacreditaran el desplegado contra la alianza PAN-PRD.

El caso es que el desplegado, que se publicó en Reforma y La Jornada, a plana completa, está firmado por casi un centenar de dirigentes locales del PRD que no han retirado sus firmas.

“No repitamos el error que cometimos en Guerrero al llevar como candidato a Ángel Aguirre Rivero”, dicen los firmantes, entre los que se cuentan un diputado federal, consejeros nacionales, presidentes municipales, regidores, consejeros estatales y un largo etcétera.

A primera vista, el PRD está dividido en torno a la alianza con el PAN en Veracruz.

Pero no es descartable la mano del gobierno estatal para aparentar una gran oposición de los perredistas veracruzanos a esa alianza, a fin de persuadir a las dirigencias nacionales de que no sigan adelante con su proyecto de alianza.

Son las primeras balas de una guerra que será total en ese estado, porque en Veracruz se juega mucho. Unos se juegan un proceso judicial penal en contra y otros su carrera. Y en una medida no menor, está de por medio el 2018.

De perder el PRI en Veracruz sólo se quedaría con el Estado de México como entidad grande de su lado, pues ya perdió Nuevo León, tiene perdido Jalisco y no cuenta con el Distrito Federal.

Sin Veracruz, Jalisco, Nuevo León y el DF, el PRI no tiene oportunidad de retener la presidencia en 2018.

En Veracruz, el PRD y el PAN se juegan la posibilidad de alianza en las elecciones presidenciales.

Si ganan con Miguel Ángel Yunes en Veracruz, Acción Nacional y el PRD tienen la oportunidad de rescatar el valor de las alianzas, mediante algunas acciones espectaculares que Yunes ya ha dicho cuáles serán.

Y de ahí a la presidencia con un candidato común, panista desde luego.

Por eso la batalla electoral en Veracruz será encarnizada y llena de lodo. Lo hemos comenzado a ver: una lucha entre dinosaurios priistas y panistas incapaces de renovarse, para desgracia de un estado espléndido.

Twitter: @PabloHiriart

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