Opinión

Ver a México como nuestra empresa

 
1
 

 

Sector Manufacturero

Más de una vez le he comentado aquí el contraste que existe entre la manera en la que los empresarios visualizan su propia compañía y la perspectiva que tienen del país.

Ayer, el Inegi actualizó las cifras que confirman lo anterior. En una medición en la que las cifras por debajo de 50 significan pesimismo y las que están arriba de 50 optimismo, los industriales de la manufacturas le pusieron 48.7 puntos a la perspectiva que tienen del país en los siguientes seis meses y 57.2 puntos a la que tienen de su propia empresa.

Entre los empresarios de la construcción y del comercio, ese contraste se presenta sobre todo al calificar la situación presente del país, que se ve mal, y la de la empresa, que en general se ve bien.

Si a usted le preguntan cómo le va a ir el próximo semestre, seguramente tiene elementos para hacer una previsión razonable porque conoce cuál es su circunstancia personal y cuál es su entorno.

Si le preguntan cómo le va a ir al país, lo más probable es que conteste, no con el conocimiento detallado de los factores que van a condicionar el desempeño de la economía nacional, sino en función de las opiniones que se haya podido formar de las conversaciones con terceros o de la información que recibe a través de los medios.

Por esa razón, las respuestas a los cuestionamientos respecto al entorno más cercano tienden a estar más apegadas a la realidad, que las que tienen que ver con la circunstancia macroeconómica.

Es parte de nuestra esquizofrenia nacional ver con optimismo nuestro entorno inmediato y con pesimismo al país.

En este momento del sexenio, si el gobierno intentara construir una narrativa en la que se hablara de lo bien que ven a sus empresas numerosos empresarios, no tendría efecto porque ha existido una erosión de la credibilidad.

La gente pensaría que el gobierno pretende que se vea positivamente aquello que es negativo.

Y, cuando hablo del gobierno hablo igualmente del federal y de los locales, así como de legisladores o partidos políticos.

La única manera que existe de cambiar la percepción de los empresarios (ni siquiera hablo de toda la población, sino específicamente del sector empresarial), es mediante la persuasión de las propias organizaciones empresariales y de empresarios con credibilidad.

No se trata de defender al gobierno, ni remotamente. De lo que se trata es de juzgar a la economía nacional, en su situación vigente y sus perspectivas, con la misma calidad de juicio con la que se juzgan las circunstancias y perspectivas de la propia empresa.

Como hay sectores a los que les va bien y otros a los que no, seguramente habrá contrastes, pero el gran promedio (simple) de la manufactura, el comercio y la construcción, es de 61.9 puntos, muy por arriba del umbral del optimismo, que es de 50 puntos.

En economía existen las expectativas autorrealizables. A fuerza de pensar que la perspectiva del país es pesimista, corremos el riesgo de que, al creerlo así, lo convirtamos en realidad.

Ojalá logremos ver a México como si fuera nuestra empresa.

Twitter: @E_Q_

También te puede interesar:
El contraste del consumo y la inversión
La economía del Hoy No Circula
El impacto del recorte de 2017