Opinión

Ventana de riesgo y oportunidad

El país se encuentra en este momento en una circunstancia en la que se presenta una ventana que ofrece oportunidad pero también riesgo.

Después de haberse aprobado el conjunto de las reformas estructurales, hay que esperar su instrumentación, que es tardada, árida y compleja.

Y luego, todavía hay que esperar un buen tiempo para que sus efectos se noten en la economía, en particular en las finanzas de las empresas y de las personas, por lo menos de la mayoría.

Como hay un compás de espera que será relativamente prolongado –de meses o incluso de algunos años– puede haber desencanto.

Muchos pueden pensar que nuevamente hubo una tomadura de pelo, que las reformas no traen los beneficios prometidos y que por lo tanto, la visión que las respalda está equivocada y hay que evitar que siga con el control del Poder Legislativo, en 2015 primero y luego del Ejecutivo en 2018.

Esa visión es a la que apuesta claramente Andrés Manuel López Obrador.

Imagine un caso, hoy muy poco probable pero no imposible hipotéticamente, y suponga que Morena se convierte en la segunda fuerza política en el Congreso.

El entorno político de México cambiaría radicalmente con este hecho.

Esa es una faceta, a mi parecer, de riesgo.

Pero, las circunstancias actuales también crean oportunidades.

Algunos creemos que las reformas estructurales eran importantes para el crecimiento y el bienestar, pero son insuficientes.

Para ello, se requieren además cambios en otros ámbitos. Uno tiene que ver con el día a día de los negocios. Aquí hay que hacer un esfuerzo muy grande tanto a nivel federal como de gobiernos locales, para hacer la vida más fácil a empresarios y emprendedores, para que puedan poner su tiempo y talento en ser productivos. Se requieren menos trámites, más fáciles y racionales.

Se necesitan además políticas para detonar el crecimiento, como financiamientos muy agresivos a Pymes y educación empresarial.

Pero, en otro ámbito, se requiere un gran esfuerzo de equidad, tema que ha puesto sobre la mesa la propuesta de Miguel Ángel Mancera respecto a salarios mínimos, y que será uno de los grandes temas de la agenda, independientemente de si se está de acuerdo específicamente o no, con lo planteado por el jefe de Gobierno.

En el camino para llegar a las elecciones de junio de 2015 lo que vamos a ver es básicamente una competencia de agendas.

Las diferentes fuerzas políticas del país tratarán de que el debate nacional sea definido por sus respectivas agendas. La habilidad para formularlas y proponerlas marcará las diferencias.

Podemos llegar a junio de 2015 con las reformas en curso, con inversiones crecientes en todos los sectores porque se avanzó en crearles un mejor ambiente, y con políticas efectivas para fomentar la equidad y el bienestar.

O bien, podemos llegar otra vez con un país dividido, fracturado, y con una democracia que frena la capacidad de generar acuerdos y diseñar políticas públicas que sirvan a la mayoría.

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