Opinión

Venezuela: pronóstico reservado

Tal vez es prematuro mi pronóstico, pero el gobierno de Nicolás Maduro no terminará su mandato que concluye en el 2019.

Reconozco que es aventurado este comentario, esencialmente cuando uno lee la prensa de esta semana donde detalla que, de hecho, se redujeron las protestas este fin de semana ante las amenazas de usar las fuerzas armadas y milicias para retomar plazas en donde se congregaban las protestas estudiantiles.

Y aunque es casi imposible obtener una reseña real y fidedigna de lo que está sucediendo en Venezuela en este momento, aun así, me parece imposible que Nicolás Maduro concluya su mandato. Y uno no tiene que tener una bola de cristal para comprender que los vientos y las realidades no están a favor de Maduro. Veamos:

Economía. Venezuela, no sólo es un país convulsionado por protestas y desabasto de productos, enfrenta también una gran crisis económica, la cual, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), en los dos primeros meses de este año ascendió a 5.8 por ciento. La inflación anualizada -de febrero de 2013 a febrero de 2014- alcanzó el 57.3 por ciento. El año pasado la inflación fue de 56.2 por ciento, la más elevada de toda Latinoamérica y una de las más altas del mundo. Las proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto de Venezuela no son alentadoras; Según el Banco Mundial, se espera que este año aumente tan solo 0.5 por ciento. El Fondo Monetario Internacional maneja la cifra de 1.7 por ciento. El hecho es que el gobierno venezolano no está tomando pasos concretos para aliviar esta situación, al contrario, es casi imposible imaginarse que no se vaya agravar el desabasto y carestía. No hay nada que mueva más a una población cuando hace falta leche, comida, papel de baño y jabón. Hay que señalar que la situación económica actual de Venezuela es uno de los legados de Hugo Chávez y su revolución.

Estudiantes. A diferencia de protestas anteriores, este movimiento ha tomado un perfil mucho más joven, y más desesperada. No son sindicalistas, tampoco representantes de algún partido político o movimiento social. La mayoría son estudiantes y la historia está llena de ejemplos de movimientos estudiantiles que acaban cambiando la historia de un país. Son los estudiantes los que tienen tiempo para protestar, organizarse y hacer un uso efectivo de las redes sociales. El gran error histórico de Maduro habrá sido permitir que los estudiantes salieran a la calle.

Mártir. El segundo error histórico de Maduro será haber convertido al  líder de la oposición, Leopoldo López, en un mártir. Y por más que buscan criminalizarlo, cada día que pasa en prisión fortalece su imagen. Lo increíble es que a Maduro se le olvidó que uno de los factores que más credibilidad le dio a Hugo Chávez fue el hecho de que estuvo en la cárcel por intentona de golpe de Estado. Lo que no tenían los que se oponían a la revolución Bolivariana era un líder con credibilidad que los pudiera unir.

Maduro no es Chávez. Aquí no hay mucho que explicar excepto que Nicolás no tiene el carisma, la inteligencia y la malicia política que tenía Chávez. Maduro tampoco es Fidel Castro y Cuba no está en la misma situación política o económica de hace 15 años, cuando Hugo Chávez asumió el poder en Venezuela.

Sí, Nicolás Maduro tiene algunos factores que le permiten mantenerse en el poder además de que controla los medios de comunicación, incluyendo:

Cooptación de las instituciones. El bolivarianismo tiene cooptadas la mayoría de las instituciones del ejecutivo y poderes, incluyendo el legislativo y la rama judicial.

Cuba. Todavía hay algunos que piensan que el apoyo de Cuba permitirá que Maduro se mantenga en el poder. Habría que ver lo que está sucediendo en Cuba para reevaluar esta posición.

Petróleo. Y esto es probablemente el factor principal que explica cómo Nicolás Maduro se mantiene en el poder. La industria petrolera representa el 96 por ciento de los ingresos de divisas de este país, y Venezuela es el mayor exportador de crudo de América del Sur, y Estados Unidos era su principal cliente, exportando a diario la cantidad de 2.2 millones de barriles de petróleo. Además, es el país que provee a Cuba, Haití y una docena de islas del Caribe, los cuales reciben unos 200 mil barriles diarios mediante acuerdos financieros y precios altamente reducidos.

El factor decisivo, desafortunadamente, no está en manos de la oposición o en el ideal democrático, sino en los militares. Nicolás Maduro no es militar y la interrogantes es en qué momento las fuerzas armadas de ese país decidan no continuar respaldando al presidente que los está enviando a la calle a atacar jóvenes que protestan. Ante las anteriores consideraciones, me da pie a pensar que la caída de Nicolás Maduro podría suceder más pronto de lo que él mismo se imagina.