Opinión

Vendrán sorpresas en la política

 
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2018. (Especial)

Hay quienes piensan que lo que va a suceder en México en 2018 está ya definido.

Algunos piensan en la inevitabilidad del triunfo de López Obrador. Otros imaginan que la dispersión de la oposición garantiza el triunfo del PRI.

Lo cierto es que en los doce meses exactos que faltan para la elección de 2018 a partir de mañana, hay muchas cosas inciertas y nadie podría presumir que sabe lo que va a pasar.

Un ejercicio de utilidad para visualizar el futuro es regresar al pasado.

¿Qué es lo que estaba ocurriendo hace seis y hace doce años?

Hace seis, estaban por realizarse las elecciones del Estado de México, que fueron ganadas por un amplísimo margen por Eruviel Ávila.

Si algo faltaba a Enrique Peña para enfilarse a la candidatura presidencial del PRI era que su partido obtuviera un triunfo arrollador en su entidad, lo que sucedió en los primeros días de julio.

En el PRD, empezaba a dirimirse el proceso de selección de su candidato. El método fueron las encuestas. Al final, Marcelo Ebrard tomó la decisión de dejarle el terreno libre a AMLO porque el tabasqueño decía que él iba a ser candidato, de una u otra forma.

Hace seis años, Marcelo tenía posibilidad de serlo y optó finalmente por no pelear.

En el caso del PAN, hace seis años, no era un hecho que la candidata presidencial fuera Josefina. Habían alzado la mano como aspirantes, Ernesto Cordero y Santiago Creel, y apenas estaba perfilándose el método de selección.

Hace doce años, a la mitad de 2005, la historia era singular.

En el caso del PRI, Enrique Peña se perfilaba para ganar la gubernatura del Estado de México, lo que dio aliento al gobernador Arturo Montiel, para posicionarse como la figura más desatacada del ‘TUCOM’ que le disputaba la candidatura a Roberto Madrazo, y que al final perdió con el tabasqueño.

En el caso del PAN, Felipe Calderón se obstinaba en derrumbar el proyecto de Fox, que apuntaba a convertir en candidato presidencial a Santiago Creel. Además, el llamado ‘caballo negro’, Alberto Cárdenas, ya estaba en la carrera.

Mientras que, en el PRD, AMLO se perfilaba como candidato sin disputa. Fijaba para el 31 de julio de aquel año su renuncia a la jefatura de Gobierno, luego de que el desafuero fallido de meses atrás, lo había colocado a la cabeza de todas las encuestas y como en el enemigo a vencer en las elecciones de 2006.

Este breve recuento nos deja ver que aun en una época menos fluida que la que enfrentamos hoy, en el año previo a la elección presidencial cambiaron muchas condiciones.

En 2006 no fue candidato Creel ni ganó AMLO. En 2012, Ebrard no tomó la candidatura que tenía a la mano y quizá cambió el rumbo de la historia.

Pensar que ya están definidas las cosas para 2018 es ignorar la historia.

La realidad es que las circunstancias políticas pueden cambiar de manera importante en los próximos doce meses, haciendo surgir condiciones inesperadas en este momento.

Así que no crea en la inevitabilidad de ningún resultado ni tampoco en que las cosas estén ya definidas.

Más bien, esté listo para las sorpresas que vendrán en los siguientes meses.

Twitter: @E_Q_

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