Opinión

¿Ve Peña Nieto a Trump como presidente?

 
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Donald Trump

De la ocupación que hizo Donald Trump de Los Pinos el 31 de agosto se seguirá hablando por lo menos hasta el 8 de noviembre, y es que no hemos podido entender los motivos que pudo tener Enrique Peña Nieto para recibir al candidato fascista a la presidencia estadounidense.

Basándonos en declaraciones del propio Peña Nieto, decíamos la semana pasada que la decisión estuvo motivada por el miedo a que Trump, desde la presidencia estadounidense, tomara medidas que afectaran el superávit que México tiene en su comercio con Estados Unidos (EU).

Así dicho, sigue pareciendo mayor la estupidez que la necesidad de 'entrar en razón' con el tirano; falta agregar que tal vez se considera a Trump como el más probable ganador de la presidencia estadounidense.

En el juego de los acertijos, me puedo imaginar que Luis Videgaray convenció a Peña Nieto de que Trump será el próximo presidente de EU. El exsecretario de Hacienda tenía los contactos en Wall Street para pensar que sabía que así sería.

La certeza en el triunfo de Trump trasluce en la entrevista que le hizo Carlos Marín a Peña Nieto en Alaska, en la que el presidente se defiende diciendo que el futuro le dará la razón.

Cuando Marín acosó con su estilo agresivo a Peña Nieto, éste se defendió diciendo: “yo creo que a final de cuentas lo que venga en adelante habrá de dejar muy en claro el por qué lo hicimos”.

¿Qué es lo que vendrá adelante que haga ver como acierto que se le haya dado a Trump el trato simbólico de presidente, si no es que él gane la elección?

Luis Videgaray fue más directo en el programa de López Dóriga Si me dicen no vengo, el 2 de septiembre: “la verdadera evaluación de esta decisión va a ser en el caso de que sea electo este señor, en cómo se plantea la relación con México, que pasa con el TLCAN”.

Y si pierde Trump para bien de la humanidad, ¿también quedará 'muy en claro' por qué se le invitó?

Cuanto más se sabe de los entretelones de la visita, queda más claro que hubo un trato preferencial a Trump; quizás hasta se compruebe que con él se negoció el encuentro semanas antes del envío de las invitaciones formales a los dos candidatos.

Dado que México ha sido un tema destacado en las campañas de los dos candidatos, la idea de invitar a Clinton y a Trump era buena; se justificaba el interés de aportar a ciertos asuntos que ellos debaten sobre nosotros. Hubiera sentado un precedente interesante.

Pero la idea se convirtió en la peor pifia del sexenio. Peña Nieto se empequeñeció ante el ánimo fascista del republicano e ignoró la sensibilidad lastimada de todos los mexicanos.

A Peña Nieto y a Videgaray les importa un comino. “Es preocupante querer juzgar la visita como acierto o error político. Lo que está pensando el presidente es qué puede pasar con México en la relación con EU, con las inversiones, con los empleos” dijo Videgaray por televisión.

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