Opinión

Va el muro, ¿y ahora?

 
1
 

 

Va el muro, ¿y ahora?

Como un bonito detalle de bienvenida al equipo de funcionarios mexicanos que hoy y mañana sostendrán conversaciones con representantes del gobierno norteamericano, Donald Trump anunció ayer por la noche que hoy firmará la orden para la construcción del muro fronterizo.

Y tampoco descartan anuncios adicionales en materia de migración.

Ante este gesto, el gobierno mexicano tiene dos posibilidades.

La primera es de plano romper todo posible acercamiento y ordenar a sus representantes que regresen de inmediato ante el gesto poco amable del gobierno de Trump.

La segunda es asimilar el golpe y preparar la defensa. De hecho, ya empezaron a hacerlo.

Ayer, los dos secretarios que hoy están en Washington señalaron en México que nuestro país no va por cualquier acuerdo y que, si los términos de la renegociación del TLCAN no nos son favorables, México dejará el acuerdo comercial.

En este estira y afloja de posiciones de fuerza, Trump autorizó ayer la construcción de un ducto proveniente de Canadá que llegará a Nebraska y que había sido rechazado por el gobierno de Obama por razones ambientales.

Claramente, Trump ha buscado separar a Canadá de México para que la renegociación no pueda ser coordinada entre ambos países y el pragmatismo de Canadá ha conducido a plantear que va a cuidar sus propios intereses.

Probablemente Trump apueste a que la actitud de los funcionarios mexicanos que amenazan con sacar a México del TLCAN si no nos conviene quedarnos, sea un gesto puramente negociador y que, ya que vean más cerca la amenaza, retrocedan y acepten las condiciones que quiere imponernos.

Hay que asumir que en una negociación del calibre y trascendencia de la que se va a emprender, vamos a ver en varias ocasiones actitudes de este tipo.

Los funcionarios mexicanos deben tener la sangre fría para dejar ver que la posición que van a expresar no es bluff.

La clave es mostrar que el funcionamiento de la relación comercial de México y Estados Unidos bajo las reglas de la OMC y no el TLCAN, no es catastrófica para nuestro país.

En ese caso le subimos el riesgo al gobierno norteamericano, pues abandonar la OMC o violar con flagrancia sus reglas puede conducir a una guerra comercial, donde habría muchas bajas en todo el mundo, quizá con una recesión generalizada que le costaría muchísimo a Estados Unidos.

Si las conversaciones sobreviven a los primeros encuentros que sostendrán Videgaray y Guajardo, vendrá la prueba de fuego el martes próximo, con el encuentro del presidente Peña con Trump.

Alrededor del presidente de Estados Unidos hay dos clases de funcionarios. Los pragmáticos, que seguramente buscarían la preservación del TLCAN, como el propio secretario de Comercio, Wilbur Ross; o los ideólogos, como Navarro o Banon, que podrían proponer tirar el Tratado y presionar a México, valorando que el gobierno finalmente se vería obligado a ceder.

Ante este contexto, la visita del presidente Peña a Washington la próxima semana podría ser uno de los actos más importantes de la última fase de su gobierno: le podría reponer fuertemente imagen y popularidad o golpearlo nuevamente si Trump se comporta groseramente.

Así que, en efecto, ya va el muro, pero las hostilidades, perdón, las negociaciones, apenas están comenzado.

Twitter: @E_Q_

También te puede interesar:
Negociar la relación, no sólo el TLCAN
Las palancas de la negociación con Trump
Cómo sobrevivir en la era Trump