Opinión

Urge el 'NYT' a EPN:
Apoye trabajo del GIEI

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Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, y el presidente Enrique Peña Nieto. (Cuartoscuro)

La tragedia de Iguala, señor presidente, merece una investigación sin cortapisas; es lo menos que usted puede hacer por las “víctimas de una de las peores atrocidades de derechos humanos en la historia reciente”.

Ese es el mensaje central del duro editorial que el The New York Times dedicó ayer a Enrique Peña Nieto.

Titulado “La terca resistencia de México a la rendición de cuentas”, el editorial aborda la política de la actual administración ante escándalos de presunta corrupción: prefiere esconder “feas verdades” y a toda costa elude la rendición de cuentas, dice el diario.

A manera de ilustración, el Times recuerda la fallida investigación oficial sobre la 'casa blanca' de Las Lomas, y destaca que en torno a la fuga de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, la explicación del gobierno no sobrevive a sus “inconsistencias”.

Pero es en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa donde el influyente rotativo toma la iniciativa para demandar que el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) tenga pleno acceso a los militares del Batallón 27 de la Secretaría de la Defensa Nacional.

La petición del Times es no sólo pertinente sino que resulta muy oportuna. El segundo mandato del GIEI termina el 30 de abril, es decir, ya ha transcurrido la tercera parte del nuevo periodo –seis meses– que recibió este colectivo nombrado por la Organización de Estados Americanos. Todas esas semanas pasaron sin que el grupo de expertos lograra el acceso a los militares cuyo testimonio, por haber estado en el lugar de los hechos, han solicitado.

En pocas palabras: depende enteramente del gobierno mexicano que este segundo plazo otorgado al grupo de expertos de la OEA arroje resultados que ayuden a esclarecer el paradero de los estudiantes desaparecidos en las inmediaciones de Iguala el 26 de septiembre de 2014.

El acceso a esos militares –que puede ser en el formato que decidan las autoridades mexicanas, es decir, los interrogatorios los pueden llevar a cabo fiscales nacionales en presencia de los expertos– representa el punto de no retorno para el GIEI.

Sin esas diligencias, la investigación del grupo de expertos podría quedar trunca, y la relevancia del segundo mandato resultaría en un fiasco, en avances tan limitados o marginales que harían de este nuevo plazo una experiencia frustrante, frustración que antes que nada dañaría a las familias de las víctimas pero cuyo costo, no hay que confundirse, lo pagaría el gobierno de Peña Nieto –que confirmaría su alergia a la rendición de cuentas– y la imagen de México en el mundo.

Sobre los hombros de los integrantes del GIEI se ha puesto un enorme peso: la confianza de las víctimas y de buena parte de la opinión pública para lograr avances que revelen qué fue de los jóvenes desaparecidos.

Esa investigación, así mismo, debería dejar bien claras las responsabilidades de los autores directos e indirectos de cuantos esa noche perecieron y desaparecieron.

Tras la entrega del primer reporte del GIEI, mucha de la atención se concentró en la conclusión de los expertos de que en el basurero de Cocula no pudo ocurrir el incendio donde, según la versión oficial –la mal llamada verdad histórica–, murieron calcinados los estudiantes normalistas. Esa conclusión resultó polémica y habrá un nuevo peritaje sobre el incendio.

Pero la investigación del GIEI va mucho más allá de Cocula. Como bien dice el Times, puede ser que la reputación de Peña ya no tenga remedio, pero si el presidente no apoya a los expertos sin duda su fama se hundirá más. Y nuestro país con él.

Twitter:
@SalCamarena

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