Opinión

Urge campaña
contra las drogas

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mariguana. (ilustración)

Independientemente de la posible legalización de la mariguana, la Secretaría de Salud tendría que sacar una campaña agresiva contra la utilización de drogas.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Psiquiatría Juan Ramón de la Fuente Muñiz, el 46.9 por ciento de los consumidores de mariguana en el país tienen entre 15 y 19 años de edad (El Financiero 6-11-15).

Nadie ha dicho hasta ahora que fumar mariguana es bueno para la salud, salvo en caso de ciertas derivaciones médicas de la cannabis.

Pero no juguemos con los conceptos: lo que se busca es autorizar el uso de la mariguana para quien quiera drogarse con ella.

Hay que ir un poco más despacio en la discusión, a pesar de la cargada en favor de la mota. Existen motivos para la cautela.

No se trata de estar “in” para no ser objeto de críticas o de comentarios burlones de parte de quienes llevan adelante la campaña en favor de la mariguana.

En primer lugar tiene que ponerse fuera de toda duda de que la mariguana es dañina, por lo menos tanto como el cigarro.

Y si hace tanto daño como el cigarro –hay quienes sostienen que mucho más, en el sistema neurológico–, debe emprenderse una estrategia informativa por todos los medios al alcance del sector público para hacer ver la nocividad de esa droga.

Si hay campañas contra el tabaquismo y el alcohol, también debe haberla sobre los efectos perniciosos de la mariguana, pues su consumo es cada vez más elevado, aun sin legalización.

Debe bajarse el consumo de mariguana con campañas tan exitosas como las realizadas contra el tabaco.

En segundo lugar, ya es una verdad generalizada que la legalización de la mariguana no va a traer una disminución de la violencia ni tampoco del consumo.

Hasta ahora el único argumento de peso en favor de la mariguana es que cada quien es libre de meter a su cuerpo lo que le venga en gana, sin que el Estado interfiera en ello, mientras no dañe a terceras personas.

Ahí debe estar la nuez de la discusión, y no en los mitos de que la mariguana es buena, que va a bajar la violencia o que los cárteles criminales van a dejar sus negocios ilícitos. (Cuando terminó la ley seca en Estados Unidos, las mafias dedicadas al tráfico del alcohol se pasaron a las drogas.)

Con el argumento de que cada quien es libre de hacer con su cuerpo lo que quiera, habría que legalizar la cocaína, la heroína y las drogas sintéticas que son altamente dañinas para la salud, al grado de que conducen a la muerte al cabo de poco tiempo de uso.

¿Ahí no hay que legalizar? ¿Por qué, si el argumento es el mismo: cada quien se mete lo que quiera, al cabo que es su cuerpo?

Tal vez lo conveniente sería pasar el transporte y cultivo de mariguana, hasta cierta cantidad, del ámbito penal al civil. Y amnistiar a todos los que estén en la cárcel por su consumo.

Sí, vámonos más despacio, discutamos más el tema sin mitos desde ningún lado, aunque nos critiquen de conservadores. Y mientras ello ocurre, hay que desplegar una amplia campaña sobre la nocividad de la mariguana, particularmente entre jóvenes y adolescentes.

Twitter: @PabloHiriart

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