Opinión

Unos cuantos problemas

Estamos por concluir el primer trimestre del año y las buenas noticias continúan estando ausentes en diversos frentes. Por el lado de la economía, quien mide la inflación nos dice que va hacia abajo y el Banco de México, cuya misión es mantener el poder adquisitivo del peso, dice que volvemos a estar tranquilos. Dando por buena la cifra que se da a conocer, para nada podemos decir que la sociedad está conforme con la forma como han evolucionado los precios, ya que si bien para los encargados de mantenerlos a raya la inflación se acerca al nivel objetivo, los palos que han recibido los consumidores en materia de incrementos, no se los quita con nada, ya que esos llegaron como la música de aquella famosa radiodifusora: para quedarse. Lo bueno sería que alguna autoridad lograra que los precios de algunos productos clave disminuyeran en los siguientes meses, de manera que efectivamente el poder adquisitivo se restituyera, porque, insistimos, qué bueno que la inflación está dentro del objetivo; el problema es que ya van muchos años, y los que faltan, con periodos temporales de elevada inflación, que insistimos, reducen el poder adquisitivo de los consumidores en forma permanente. Esto lo confirman los cálculos del CONEVAL con su indicador de pobreza salarial, no es invento de este Pupitre.

Otra de las noticias que se aferra a seguir estando ausente de las primeras planas, es que de nueva cuenta la economía vuelve a crecer. Para que no bajen sus ventas, los medios impresos mandan a páginas interiores y en notas pequeñas que los indicadores registran mes con mes raquíticos avances y en algunos casos, como en las ventas y la construcción, de plano ya se ubican en el lado negativo. El problema es que la mayoría de los especialistas ya compró la idea de que a este paso no llegaremos a la cifra que pronosticó el gobierno, lo cual no hace más que frenar cualquier plan de inversiones y creación de empleos, si es que había alguno en puerta.

El otro problema relacionado con éste tiene que ver con la resistencia de quienes deben aprobar reformas y leyes secundarias para que las reformas sean operativas y el rechazo, hasta cierto punto velado, de los presuntos implicados, que ven sus intereses a punto de ser afectados. No queremos pecar de desconfiados, pero hasta pareciera que una nueva división dentro de los servicios de cabildeo especializado es la que se especializa en crear insidias, rencores y revanchas, de manera que no se logren los consensos y el avance sea penoso y de lograrse algo, que aparezca a la opinión pública como producto de arreglos en lo oscurito y entre unos cuantos. Ya ven, con aquel principio de divide y vencerás, o como dijo aquel filósofo del metro: si sabes sumar, sabes dividir. Por si no tenías los señores cabilderos esta división, pues este Pupitre ya les dio una excelente idea por la cual no les va a cobrar regalías.

Siguen las noticias encontradas entre lo que informa la autoridad hacendaria, de que las finanzas marchan bien y el ejercicio del gasto va viento en popa y lo que dicen algunos analistas de que el gasto no incide en los sectores y actividades que pueden detonar crecimiento y que los problemas estructurales de las finanzas públicas sólo están aumentando. No disminuimos la dependencia del petróleo y ya sumamos seguro de desempleo y pensión universal; no tenemos IVA generalizado y el déficit y el endeudamiento consiguiente siguen a la alza, el problema es que las tasas ya están por aumentar y con ello las necesidades del sector público para pagar el servicio de la deuda. ¿De dónde? Pues péguenle al déficit.

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