Opinión

Uno de cada dos mexicanos, fuera
del sistema financiero

En el reciente Foro Internacional de Inclusión Financiera quedó claro que un sistema financiero excluyente representa una barrera para superar la pobreza y la desigualdad en el país.

En México, prácticamente uno de cada dos adultos no maneja sus recursos en el sistema financiero.

Además, es mayor la proporción de personas que utilizan los mecanismos de ahorro y crédito informales, que los que tienen una cuenta con alguna institución financiera.

En efecto, 60 por ciento de los adultos utiliza mecanismos financieros informales, y otro 20 por ciento no recurre a ningún tipo de servicio financiero, ya sea formal o informal.

Lo anterior refleja la baja demanda de productos de ahorro, crédito, seguros, Afore y remesas, entre otros.

De la población excluida de los servicios financieros, seis de cada diez personas son mujeres.

Por lo mismo, mayoritariamente son mujeres las que recurren a los mecanismos financieros informales.

Otro dato es que 50 por ciento de los municipios con menos de 50 mil habitantes no cuenta con servicios bancarios.

Esas poblaciones, ubicadas en zonas rurales, carecen de acceso a cajeros automáticos, sucursales o corresponsales bancarios.

Tal situación es más evidente en la región sur y sureste del país, donde hay menos de tres cajeros por cada diez mil habitantes.

A nivel nacional, el promedio es de cinco cajeros automáticos por cada diez mil habitantes.

El subsecretario de Hacienda, Fernando Aportela, adelantó que el gobierno federal prepara una estrategia de inclusión financiera.
Ésta contempla desarrollar la infraestructura financiera en el sur y sureste para ampliar el acceso a los servicios bancarios.

De los adultos que recurren a mecanismos financieros informales, al menos cuatro de cada diez ahorran su dinero en efectivo o en tandas.
Guardar dinero en efectivo en casa es tanto como “ahorrarlo” abajo del colchón.

El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, dijo que las tandas organizadas en los trabajos o con los vecinos son una respuesta a la necesidad de ahorro y crédito de esa población.

Respecto al crédito, una buena parte de los que utilizan los servicios financieros informales recurre a préstamos de entidades fraudulentas o tiene que pagar altas tasas de interés.

Carstens advirtió que “es muy caro para quien es pobre no tener acceso a instrumentos de ahorro y crédito”.

Lo que quedó claro en el foro es que la inclusión financiera es sinónimo de equidad y justicia sociales.

Para avanzar en esa dirección debe aumentar la confianza del público en la banca.

Impulsar la inclusión financiera, especialmente entre la población de menores ingresos, es uno de los principales retos del sector.

En esa tarea deben contribuir la reforma financiera, el uso de nuevas tecnologías, un mayor crecimiento del PIB y una mayor formalización en la economía.

Twitter: @VictorPiz

Correo: ​vpiz@elfinanciero.com.mx