Opinión

Unidad nacional: ¿Sí, pero no?

 
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Unidad nacional: ¿sí, pero no?

Unidad nacional, sí, pero no.

Le pusimos banderitas a nuestras redes sociales y hubo una erupción de nacionalismo. Eso fue lo que propició la actitud agresiva hacia México de Donald Trump.

Y por lo mismo, surgió la idea: hay que unirnos para enfrentar a Trump.

¡Ah, sí! Pero ahora hay muchos que dicen: unidad, pero no en torno al gobierno y menos en torno al presidente de la República.

Plantean entonces unidad entre los mexicanos para enfrentar el desafío.

Bueno, pues en todo esto hay una parte de la ecuación que no cuadra. Es unidad, sí, pero no.

¿Quién va a negociar con la administración Trump? ¿Serán las ONG que convocaron a la marcha del próximo domingo?

O si las negociaciones no prosperan, ¿quién va a enfrentarse con el gobierno norteamericano? ¿Pondremos trincheras y barricadas en el Paseo de la Reforma?

El pequeño detalle es que más allá de la diplomacia de empresarios, organizaciones sociales, partidos, etcétera, las relaciones internacionales ocurren entre los gobiernos, que representan a los países.

Lo que va a suceder si el gobierno mexicano, fuere cual fuere, carece de respaldo social en la negociación con el gobierno de Trump, es que los negociadores van a llegar con mayor debilidad y sus márgenes de maniobra van a ser menores.

El juego político interno que se orienta a debilitar al gobierno, al presidente y al PRI, con vistas a las elecciones de 2017 y 2018, puede tener el efecto de debilitar a quienes van a negociar, así no sea ese el propósito de las críticas al gobierno.

Otra visión que flota en el ambiente es que no necesitamos a Estados Unidos. Hay quienes casi se alegran de que Trump haya ganado porque eso nos va a permitir alejarnos de Estados Unidos (EU).

Más allá de voluntades, nuestra principal relación comercial será con EU, con TLCAN o sin él. Si cayera en 25 por ciento la exportación a EU, México perdería ingresos por 75 mil millones de dólares anuales. Y si aumentara 50 por ciento la exportación total a América Latina, Europa y Asia juntas, obtendríamos 29 mil millones más.

Esto quiere decir que aun con un esfuerzo enorme de diversificación, en el escenario que le planteo, las exportaciones totales de México caerían 12 por ciento. Y lo más probable es que lo hicieran en mayor grado porque es difícil pensar en aumentos de 50 por ciento de exportaciones de un año a otro.

En la gran crisis de 2009 las exportaciones del país cayeron 30 por ciento y la economía se desplomó.

No hemos calibrado el riesgo económico y social de vivir una crisis de gran magnitud provocada por el trastorno que produciría el intento del gobierno norteamericano de distanciarse de México.

Desde luego que México sobreviviría al TLCAN o aun a una ofensiva mayor, como la imposición de aranceles ilegales o disfrazados de impuesto fronterizo, pero el costo sería muy elevado.

A veces me pregunto si entre quienes plantean romper con Estados Unidos no existe el deseo soterrado de que sobrevenga una crisis de gran magnitud para propiciar el hundimiento del régimen, pensando en que sería mejor reconstruir sobre ruinas.

¿O seré mal pensado?

Twitter: @E_Q_

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