Opinión

Una propuesta que a todos conviene

La concepción de Estado democrático considera en sí misma una cultura de vida manifestada en el indispensable respeto de los ordenamientos jurídicos que rigen nuestra conducta, así como a las autoridades de los diversos niveles y competencias; de éstas su estricto apego a la ley e irrestricto respeto a la dignidad de las personas y sus derechos humanos. Por supuesto, esta cultura de vida entonces presupone también la tolerancia y, en un estado ideal, la inclusión de lo otro semejante que nos es aparentemente ajeno, de aquella otredad que manifiesta en realidad la posibilidad de nuestra existencia misma aún en lo diverso. Así, conceptos como legalidad, respeto, inclusión, tolerancia y diversidad aparecen como actores principales del quehacer diario en nuestras vidas.

Si fuéramos capaces de concebir dichos preceptos para darles vida a través de nuestras acciones, sin duda como resultado tendríamos más y mejores condiciones de existencia. Es cierto, vivir bajo el régimen de un Estado democrático nos garantiza una serie de derechos individuales y sociales, los cuales hoy cuentan con una mejor optimización a través de los diferentes instrumentos jurídicos que los garantizan, pero también nos impone una serie de obligaciones, las cuales al igual que los primeros tenemos que hacer valer con la misma responsabilidad y superior necesidad.

Así, del tema tributario es de suyo el deber de cumplirse por todos los que somos responsables en los términos de la ley, ante lo cual es menester adoptar una actitud responsable, solidaria y, sobre todo, ética para su cabal cumplimiento. Si lo anterior fuera así, dicha obligación se perfeccionaría dentro de los parámetros de la equidad, lo que significaría quitar la abrumadora carga a un sólo sector de la población y hacerla entonces más ligera para todos, lo que significarían mejores resultados en este rubro.

Pero los gobiernos democráticos buscan soluciones a través del diálogo y propuestas de alternativas que a todos convengan, las cuales son incondicionales; no imponer por la fuerza lo que se puede lograr con el diálogo siempre será la mejor forma de gobierno.

La propuesta del Ejecutivo federal para regularizar a casi 30 millones de personas que obtienen ganancias del comercio informal, invita a encontrar una solución conjunta para construir un mejor país en términos económicos. El programa “Crezcamos Juntos. ¡Ser formal conviene!” establece beneficios para aquellos que se regularicen ante el SAT, exentando del IVA a quienes no rebasen los 100 mil pesos al año, ni el IEPS durante los primeros 10 años. Para quienes rebasen los 100 mil pesos y no pasen de los dos millones al año en ganancias no pagarán los mencionados impuestos en su primer año y se les otorgarán descuentos en los subsecuentes.

Asimismo, el gobierno ha puesto su atención en la importancia de simplificar la 'tramitología' en el pago de impuestos, logrando con ello un pago más sencillo, de fácil acceso y para que todos estemos en posibilidad de hacerlo, inclusive, de manera personal.

¡Claro que ser formal conviene a todos! En la honestidad de esta causa, precisamente todos nos veremos beneficiados. Por un lado la clase trabajadora por ser retribuido su esfuerzo en los términos que por lo menos señala la ley incluyendo, dentro de otras cosas más, la seguridad social; para los empresarios puesto que actuarán bajo la legalidad y con prebendas fiscales que les permitan un mayor desarrollo.

Finalmente, el beneficio sería para todo nuestro país ya que se lograría una carga más equitativa y solidaria trayendo consigo acrecencias de mejores servicios; es decir, más obras como hospitales y escuelas; el desarrollo amplio de las infraestructuras de comunicación, lo que posibilitaría la circulación de mayor capital en todas partes de nuestra República; habría más inversión en educación, ciencia y tecnología y consecuentemente con ello tendríamos una sociedad mejor preparada y que esté en posibilidad de enfrentar los retos que imponen los tiempos modernos; mayor inversión también en seguridad para garantizar la tranquilidad y paz de las personas y que en términos económicos impactaría en mayores inversiones de capital privado tanto nacional como extranjero, generando consigo fuentes de empleo que den respuesta a la demanda de la población. En pocas palabras, lograríamos un país más rico para todos y por ende mejor. Por eso es que ¡ser formal conviene a todos!

Twitter: @FSchutte