Opinión

Una pesadilla llamada 'Bronco'

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ME. Una pesadilla llamada Bronco.

Lo que parecía un cómodo paseo de Ivonne Álvarez a la gubernatura de Nuevo León, se ha vuelto una pesadilla. La candidata del PRI se volcó a medios nacionales, que había ignorado hasta hace unos días, para vender su historia de lucha para ser lo que es y llegar a donde está, mientras que los estrategas tricolores están culminando dos semanas de guerra sucia contra el rival más duro que enfrenta, Jaime Rodríguez, el candidato independiente a quien más se conoce como El Bronco, que ha sacudido al statu quo, el mismo que hoy lo descalifica y quiere desbarrancar.

Trampas y mentiras se han enfilado contra El Bronco, que llegó en el extremo del ejemplo, con la publicación el lunes de una encuesta de la empresa Parametría, donde ubicaba a Álvarez con 29 por ciento de la tendencia de voto, seguida por Rodríguez con 22 por ciento, Fernando Elizondo de Movimiento Ciudadano con 21 por ciento y Felipe de Jesús Cantú con 19 por ciento. El único problema es que esa encuesta es falsa. Nunca se hizo; nunca existió. La intención es evidente: subrayar la supremacía de la priista, y dividir el voto de castigo al PRI, que no se va a ir con el PAN, al elevar a Elizondo 17 puntos a lo que las encuestas reales lo colocan en la tendencia de voto, para minar el respaldo a El Bronco.

Cuando las cosas llegan a estos niveles, mal están las cosas para quien tratan de beneficiar. En este caso las huellas llevan a la campaña de Álvarez, quien inició su carrera profesional como conductora de noticias en Monterrey de lo que hoy es Milenio Televisión, y de ahí brincó a la política con el apoyo de líderes sindicales locales, que era en el principio de la búsqueda de la candidatura, el principal veto que anteponían las cúpulas empresariales. El senador Emilio Gamboa, que trabaja a la par del gobernador Rodrigo Medina –que le ofreció al presidente Enrique Peña Nieto que le sacaría bien esta elección– en la campaña, habló varias veces con el llamado Grupo de los 10, que es como se conoce políticamente a los capitanes de la industria regiomontana, para buscar su apoyo para Álvarez.

Gamboa tuvo éxito y la élite empresarial le levantó el veto y comenzó a respaldarla. El Grupo Milenio se formó detrás de ella, mientras que el Grupo Reforma, a través de su periódico madre, El Norte –que controla más del 90 por ciento de la lectoría local, y posiblemente más aún en cuanto a influencia–, apostó por Elizondo, exconsuegro del dueño del grupo, Alejandro Junco, pero al no crecer decidió respaldar a El Bronco y golpear sistemáticamente al jefe político de la campaña tricolor, el gobernador Medina. Los grupos de poder regiomontanos se realinearon detrás de los candidatos, cuyos apoyos también se fueron reacomodando.

El Bronco, uno de los fenómenos del actual proceso electoral, fue creciendo de una forma importante y aniquilando adversarios más débiles. Así dio cuenta rápida de Elizondo, el expanista cuya candidatura por Movimiento Ciudadano dañó al candidato del PAN, Cantú, y de paso arrolló al ungido por imposición desde el centro del país. Las preferencias crecientes de voto se mantenían por debajo del 20 por ciento, que de acuerdo con los expertos en opinión pública, si no rebasaba ese tope, el único partido beneficiario sería el PRI.

De hecho, la percepción en los estrategas del PRI en un principio fue animar las posibilidades de El Bronco, y algunos periodistas a sueldo de los estrategas en Monterrey y la ciudad de México se le acercaron para apoyarlo. No duró mucho el uso de El Bronco contra los opositores al PRI, porque Rodríguez rebasó la frontera de 20 por ciento y comenzó a restarle preferencias electorales a Álvarez. La última encuesta pública difundida por El Norte le daba 29.2 por ciento del voto –de ser ese día las elecciones–, contra 27.5 por ciento de Álvarez y 21.6 por ciento de Cantú. La candidata del PRI pareció llegar a su tope, mientras que El Bronco, con una clara apelación al electorado neoleonés, avanzó.

Álvarez jugó conservadoramente sin entender que su principal adversario traía una carrera totalmente heterodoxa. El gran cerebro detrás de El Bronco es un veterano de la mercadotécnia política, Guillermo Memo Rentería, que diseñó una agresiva estrategia en redes sociales a través de spots provocadores. Rodríguez ha puesto su parte. Por ejemplo, le dijo a la cúpula industrial que no sabía nada de economía, pero que lo apoyaran y que le dijeran a quién querían como secretario. Eso fue lo que hizo Vicente Fox, quien entregó el manejo de la política económica y las decisiones a Francisco Gil, con resultados positivos.

La contienda llegará muy cerrada al 7 de junio, y la apuesta, como en otros estados, estará en las estructuras. El PRI la tiene; El Bronco no. Pero Rentería tiene pensado qué harán ese día, y han trabajado para ello: a cada una de las más de 375 mil personas que firmaron para que le dieran el registro, les preguntaron si aún lo respaldan. A quienes dijeron que sí, les pidieron que lleven a otras tres personas a votar por Rodríguez. Si lo logran, una sorpresa en las urnas podrá concretarse y lo que parecía una apuesta utópica, convertida en pesadilla, se transformará en una realidad. Fascinante la elección en Nuevo León, sin duda.

Twitter: @rivapa

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