Opinión

¿Una mujer para el Banxico?

 
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Una mujer para Banxico. (Especial)

Cuando hay ‘pesos completos’ que dirigen una institución que tiene un gobierno colegiado, a veces se pierde de vista que las decisiones que se toman son conjuntas.

Es el caso del Banco de México.

Resulta que Agustín Carstens tenía razón cuando decía que, en realidad, aunque él se fuera, el Banco Central seguiría funcionando con toda normalidad.

Muchos no le creyeron y le recriminaron el salir del banco en una etapa de tantas incertidumbres.

Congruente como es, se mantuvo en su decisión, y este jueves deja el Banxico.

Alejandro Díaz de León, quien ya era integrante de la Junta, queda al frente a partir de mañana.

Pese a este cambio, en la definición de la política monetaria, que es la tarea fundamental del Banco Central, no cambiará casi nada.

De las cinco personas que tomaron las decisiones del Banxico a lo largo de este año, quedan cuatro. Uno de ellos, Alejandro Díaz de León, está a la cabeza, pero con un voto en la Junta de Gobierno, igual que los demás.

La salida de Carstens obliga a que, en los siguientes días o semanas, se proponga al Senado a un nuevo integrante de la Junta, para asegurar que esté completa.

La lista de probables es larga, y todos con talento y merecimientos, pero en ella ha aparecido de nueva cuenta el nombre de una mujer: Lorenza Martínez.

Ella es desde 2013 directora general de Sistemas de Pagos y Servicios Corporativos del propio Banco Central.

No es la primera vez que su nombre aparece en esta lista, pues ya tiene una larga trayectoria y tuvo diversos cargos en el sector público antes de tomar su puesto actual.

La Junta de Gobierno del Banco Central es hasta ahora territorio vetado a las mujeres.

Alguna vez, la subsecretaria de Hacienda, Vanessa Rubio, me comentó que ella fue la primera mujer en ir a la Junta en la que se tomaba la decisión de política monetaria, en calidad de invitada. Antes, ni siquiera eso había ocurrido.

Veremos qué sucede en los siguientes días o semanas.

Al margen de quien llegue a la Junta, el desafío fundamental para el Banco Central es controlar la inflación, que en este año llegó a sus tasas más elevadas en tres lustros.

El escenario es que a partir de enero haya una rápida desinflación.

Para terminar el próximo año con un nivel cercano a 4.0 por ciento y asegurarse de que en 2019 el crecimiento de la inflación nuevamente esté en 3.0 por ciento o por debajo de esta cifra.

La nueva dupla, González Anaya-Díaz de León, que reemplaza a la de Meade-Carstens, puede funcionar perfectamente.

El desafío principal para Díaz de León, como la cara pública del Banco de México, sería otro en el caso de que ganara la elección López Obrador. Aunque el virtual candidato de Morena ha dicho que respetaría la autonomía del Banco de México, faltaría ver si tiene políticas fiscales que engarcen con las políticas monetarias del Banxico.

Y, no sería imposible que hubiera choque entre el gobierno y el Banco Central. Pero el desafío de garantizar y defender la autonomía no recaería sólo en Díaz de León sino en toda la institución, y en la sociedad civil completa.

Un Banco Central autónomo como el que tenemos es un bien público demasiado importante como para ponerlo en riesgo, sea lo que sea que ocurra en la política.

Twitter: @E_Q_

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