Opinión

Una historia que no quisiéramos contar

 
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Para analizar cómo va un país es fundamental contar con indicadores que nos permitan hacer comparaciones con el pasado y con otros países. También es importante hacerlo en términos relativos para eliminar el efecto del tamaño de las diferentes naciones y utilizar la Paridad de Poder de Compra (PPC) para eliminar las diferencias de precio entre las mismas. En este artículo utilizo estos elementos para analizar la evolución de la economía de nuestro país de 1990 al 2015. El análisis no nos deja bien parados.

En 2015 México era la economía número 12 del mundo en dólares PPC (Paridad de Poder de Compra); no obstante, ocupaba la posición número 63 en PIB per cápita, medido de la misma manera, y si esto no fuera por sí mismo preocupante, habría que señalar que en 1990 ocupábamos el número 49. Es decir, retrocedimos 14 lugares en los últimos 25 años.

El PIB per cápita de la OCDE era 114 por ciento superior al de México en 1990, para 2015 ya era 131 por ciento. Por el contrario, el de México era 29.7 por ciento superior al de América Latina y el Caribe en 1990 y para 2015 ya sólo es 14.6 por ciento superior.

En 1990 México superaba a Chile en 40 por ciento, ahora es al contrario, Chile supera a México en 35.2 por ciento.

Lo anterior es reflejo del bajo crecimiento promedio anual del PIB que ha registrado nuestro país en este periodo (2.8 por ciento), inferior al promedio registrado en América Latina (3.1 por ciento) y muy inferior al de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que fue 4.3 por ciento y al de Chile (4.8 por ciento).

Lo anterior contrasta con el éxito que ha tenido México en el comercio exterior y que se manifiesta en el porcentaje que representan las exportaciones respecto del PIB, que pasó de representar 18.6 por ciento en 1990 a 35.1 por ciento en 2015, superior al promedio de la OCDE (28.5 por ciento) y muy superior al promedio de los BRICS (21 por ciento).

Este hecho da cuenta de que un gran número de empresas ubicadas en nuestro país son competitivas en los mercados internacionales, no obstante la productividad agregada de México, medida como el PIB por persona ocupada en términos reales, es una línea paralela al eje de las X’s, prácticamente no se ha movido.

¿Cómo explicar la existencia de empresas compitiendo exitosamente en los mercados internacionales con el nulo incremento en la productividad? Una de las respuestas está en la economía informal. Las comparaciones internacionales de este tema no son sencillas, pero el Banco Mundial publica un indicador que se refiere al porcentaje de empresas que compiten con negocios no registrados y que para el caso de México se estima en 70.3 por ciento, muy superior al de la OCDE (30 por ciento) y al de los BRICS (50.1 por ciento) y similar al promedio de América Latina (67.7 por ciento).

Esta también es la razón que explica otro indicador en el que nos vemos realmente mal, el crédito doméstico al sector privado proveniente de los bancos como porcentaje del PIB. El porcentaje para nuestro país en 2015 fue de 26.8 por ciento, muy similar al registrado en 1994, y significativamente inferior al promedio de la OCDE (93.7 por ciento), los BRICS (99 por ciento) y América Latina (48.8 por ciento).

Algo habría que hacer para que en 2040 podamos contar una historia diferente a la de los últimos 25 años. 

* El autor es profesor asociado del CIDE.

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